Mostrando entradas con la etiqueta modelo productivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta modelo productivo. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de julio de 2014

Si tuviéramos las sociedades laborales el apoyo que tienen las empresas del IBEX-35 en este país hubiésemos acabado con el paro.


Con motivo del Máster de Economía social tuve recientemente la ocasión de entrevistar de primera mano a algunos de los protagonistas que, desde sus empresas, construyen el modelo de economía social en Andalucía.

En un momento como éste, en el que el modelo capitalista neoliberal ha mostrado su estrepitoso fracaso en garantizar el bienestar de la población y el desarrollo económico, estas alternativas empresariales basadas en otros principios humanistas y democráticos han demostrado su mejor resistencia a la crisis, de conservación del empleo y vinculación con el territorio. Demostrando que pueden ser una magnífica alternativa para un nuevo modelo productivo.

Quiero aprovechar el blog para transcribir una de éstas entrevistas y comenzar con ello una serie de artículos sobre economía social.

El entrevistado es José Carlos García, director técnico de Solarpen SAL, una empresa con 7 años de experiencia en el campo de la iluminación LED y energías renovables y con una clara orientación innovadora. La entrevista se realiza en la sede de esta empresa en el Parque Tecnológico CITEC en Gelves, junto al río.


  •      Buenos días José Carlos, quiero comenzar preguntándote por la empresa. ¿Qué es Solarpen? ¿Cómo se gesta el proyecto y que perspectivas de futuro tenéis?



JC: Solarpen es una sociedad anónima laboral que tiene 15 socios, parte capitalistas y parte laborales. El 91% del capital está en manos de los trabajadores, con un total desembolsado de 481.000 euros.

El proyecto se inicia en el 2007 y se constituye en 2008. Nos reunimos un grupo de personas que venimos del mundo de la energía, electrónica, sector transporte y comercio exterior. Cada socio con una formación y bagaje laboral distinto.

Barajamos las distintas posibilidades para constituir Solarpen y llegamos a la conclusión que la sociedad laboral era la fórmula que más nos interesaba por sus ventajas frente a otros modelos.

Empezamos a trabajar primero fabricando captadores solares y posteriormente empezamos a desarrollar la tecnología LED. Llegamos a un acuerdo con Fidetia, que es una fundación de la Universidad de Sevilla, y a través del departamento de arquitectura de ordenadores de Ingeniería Superior Informática empezamos a desarrollar tecnología propia para desarrollar nuestros productos.

Esos fueron los primeros embriones de los que sacamos los prototipos iniciales y tomamos como banco de pruebas al municipio de Valdelarco, Huelva. Donde se instalaron y ensayaron esos primeros prototipos y luego ya se lanzó el producto definitivo. Fue el primer municipio de España iluminado con tecnología LED y tuvo repercusión en todos los medios de comunicación nacionales y en revistas especializadas a nivel internacional.

Hemos seguido colaborando con Fidetia, evolucionando y desarrollando nuevos productos. Ya con más de 1500 referencias de productos, la mayoría con patentes mundiales. Referencia en el mercado nacional de la iluminación a pesar de la competencia de las grandes marcas extranjeras como Phillips, Osram, etc.

También en el campo de las renovables hemos desarrollado con patente mundial farolas LED alimentadas por paneles solares. Con muy buena acogida en el mercado porque está demostrado que el coste en obra civil de llevar la acometida eléctrica a una zona nueva frente a la instalación de farolas fotovoltaicas es mucho más caro.  Nuestro proyecto referencia es la carretera más larga dotada en España con iluminación LED fotovoltaica que es la salida de Arahal hacia la A-92. Con un trazado complejo, porque cruza la vía del tren, y cuyo coste de iluminación era 463.000€ y nosotros conseguimos iluminarla con nuestra tecnología por 60.000€.

Por tanto, la colaboración público-privada ha sido muy importante en el desarrollo de Solarpen. 


  •           ¿Qué ventajas e inconvenientes ves en constituirte como Sociedad Laboral? ¿Qué os hizo decantaros por esta fórmula?



JC: Después de analizar las diferentes fórmulas que hay para constituir una sociedad, nos decantamos por la laboral en primer lugar porque podíamos, o sea, porque cumplíamos con los requisitos legales.

Luego entendíamos que había unas ventajas fiscales importantes, y a la hora de funcionar es un funcionamiento mucho más estrecho, vamos todos codo con codo, a diferencia de la sociedad puramente mercantil que se mueve por el puro interés especulativo, y nosotros íbamos a crear, no a especular. Frente a esa gran empresa que viene a especular, a llevarse lo que puede, mirando solo la peseta, de manera impersonal y luego si tiene que irse o cerrar la empresa, si te vi no me acuerdo. Esa es la gran diferencia. Las sociedades laborales, quienes la conforman son siempre inversores productivos. La gente trabaja más estrechamente, se fomenta el cooperativismo, se cree en que la unión hace la fuerza. Es otra filosofía completamente distinta.


  •             Estáis asociados a Feansal. ¿Qué ventajas os aporta el asociacionismo y que os hizo sindicaros en este tipo de asociaciones?



JC: Pues porque la unión hace la fuerza. Tenemos relaciones y convenios abiertos por ejemplo con una cooperativa de consumidores y usuarios como Zencer, de consumidores de electricidad, o con Contenedomus, al que aportamos la iluminación a su proyecto de viviendas sociales a partir de contenedores obsoletos. Y en proyectos como éste estamos involucradas varias empresas de la economía social que trabajamos codo a codo. Así que no solo los trabajadores de las empresas de economía social trabajan codo a codo, sino que las propias empresas entre sí hacen igual.

Por supuesto también la oportunidad que nos brinda Feansal, como órgano de unión y coordinación, que nos aporta un gran valor, y que siempre está luchando, como patronal que es, por defender nuestros intereses, y de verdad, no de palabra.


  •      ¿Qué demandarías de las Administraciones Públicas?



JC: Bueno eso es tan amplio que podríamos dedicar unas jornadas completas. Pero resumiendo. Por una parte, con respecto a las sociedades laborales, mayor apoyo. Que no estamos nada apoyados. Si tuviéramos las sociedades laborales el apoyo que tienen las empresas del IBEX-35 en este país hubiésemos acabado con el paro. Pero parece que no interesa. Las sociedades laborales son la solución más viable a la crisis actual, yo diría que casi la única. No esperemos que multinacionales vengan a quitar los 6 millones de parados. Porque lo único que buscan es el máximo beneficio económico. Las sociedades laborales somos del territorio, creemos en el territorio, nacemos el territorio y repercutimos nuestros ingresos en el territorio. Eso es crear riqueza y puestos de trabajo. Además fomentan el consumo, el comercio local y hacen que se mueva la microeconomía.

Por otro lado, se nos está castigando a los administradores de las sociedades laborales porque se nos quiere mantener en el régimen de autónomos, que es desfavorable al interés del trabajador. En muy pocas ocasiones se nos deja ir al régimen general. Eso hay que cambiarlo porque es que hay peleas para no ser administrador de la sociedad laboral.

Después, los poderes públicos adjudicadores se les llena la boca de que hay que apoyar a la PyME, al autónomo, la economía social, pero después sus actos nos van encaminados ahí. Nos encontramos muchas licitaciones públicas, contratos públicos, que se favorece a las grandes empresas frente a la pequeña. Por ejemplo, les cuesta adoptar fórmulas como las clausulas sociales, y así no se apoya la empresa local, el empleo local. Que son las que generamos riqueza en el territorio. Yo en todos mis años nunca he visto una multinacional que anteponga el beneficio social al económico.

Por ejemplo, está ahora de moda sacar licitaciones agrupadas por un importe muy alto y eso es imposible para la PyME acceder a ellas. Pero es que además, aunque nos unamos en UTE, no es posible porque la Ley de Contratos del Sector Público, que no beneficia al cooperativismo entre empresas, obliga a que si el pliego de licitación exige una serie de condiciones al licitador, si se presentan en UTE, se les exige esas condiciones a todos y cada uno de los miembros de la misma. Eso hay que cambiarlo, que luego se les llena la boca a los políticos diciendo que hay que apoyar a la economía social y PyMEs, pero luego las principales partidas se las llevan otros.


  •      Preguntarte también por todo ese discurso actual de apoyo al emprendimiento, si os habéis podido beneficiar de alguna de estas medidas para fomentar el empleo y el emprendimiento.



JC: Las reformas están pensadas en las grandes empresas. Porque reducir el impuesto de sociedades al 25% ¿A quién beneficia?, pues a las grandes empresas y a la banca.

Vivimos en un sistema capitalista, y si nos fijamos en EEUU, país capitalista por excelencia, allí se fomenta por todos los medios a la PyME y el autónomo dentro de EEUU, y a las multinacionales se les da dinero para que vayan  al extranjero a conseguir divisas, pero no se les permite especular en el mercado interior porque dañan el tejido empresarial. ¿Por qué aquí si se permiten los oligopolios? Igual falta formación económica.


  •      Para finalizar, ¿Qué papel piensas que pueden jugar las Sociedades Laborales en un contexto como el actual de crisis, con la tasa de desempleo que sufrimos?



JC: Total. La economía social es la piedra angular para salir de la crisis. Permite a la gente desempleada emprender actividades con una serie de beneficios y apoyos, muy pequeños todavía, que si los políticos quisieran respaldarían más y se conseguirían más objetivos. Son PyMEs que se crean y generan su actividad en el entorno, crean empleo y reinvierten sus beneficios en la zona. Y eso es lo que necesita la economía española, una regeneración del tejido empresarial total y desde abajo. Con grandes multinacionales no vamos a salir en la vida de la crisis. Al contrario, podemos caer más en la crisis. Eso se da cuenta cualquier persona.


miércoles, 14 de mayo de 2014

La crisis de los ricos

Es una imagen común en nuestro imaginario colectivo la de los altos ejecutivos de Wall Street saltando al vacío desde sus despachos, en los rascacielos de Manhattan, tras el crack bursátil del 29. Probablemente tenga más de leyenda que de realidad, pero lo que sí es claro es que muchas grandes fortunas se arruinaron con aquella crisis.

No parece sin embargo que eso sea lo que está ocurriendo con la crisis actual. De hecho, esta crisis para las clases privilegiadas parece un banquete, una barra libre para acaparar todos los recursos en sus manos.

Lo dicen ellas. Se lo cuentan a sí mismas a través de sus agencias rating (que no viene de rata, sino de rate, que significa tasa o índice). Y que sirven para indicar donde está el negocio.

Así, en su último informe Standard & Poors (normales y pobres, en castellano), indicaba como claramente ellos y ellas ya no estaban en crisis. La crisis era ya solo cosa de las clases trabajadoras.


Los márgenes de beneficios de las 500 compañías S&P retornan a su máximo histórico, reza el gráfico. Que además nos deja ver como sí que hubo una crisis entre 2008 y 2009, en la que perdieron dinero. Era cuando se hablaba de refundar el capitalismo y embridar los mercados. Pero que a partir de ahí ya la crisis pasó a ser un expolio a los trabajadores y trabajadoras, y un nuevo modelo de acumulación por desposesión.

Pero hay una segunda parte en esta historia. Y es que estos altos beneficios no se están reinvirtiendo en la producción, porque hay que mantener bajos los salarios y alto el desempleo para mantener el negocio de la crisis. ¿Y a donde van a parar? Pues a depósitos en paraísos fiscales y sobre todo al consumo ostensible de productos de lujo.



Y así lo muestra S&P, como los beneficios de las empresas dedicadas al lujo supera con creces los ya de por sí altos beneficios de su índice 500. 

Así, entre 2010 y 2011 el sector del lujo creció un 20% en España y para 2012 creció otro 15%, sosteniendo el ritmo del 15% en 2013. Las ventas de coches de lujo aumentaron un 83% en 2011, según la ANFAC, logrando Rolls-Royce su record histórico de ventas, superando su anterior marca de 1978 (Curiosamente en otra crisis).

Pero en esta lógica de acumulación por desposesión, los ricos y ricas no se podrían estar haciendo más ricos sin que los y las pobres se estén haciendo a la vez más pobres. Y en eso España va a la cabeza. Siendo el país de la OCDE donde más se empobrecen los segmentos más pobres, aumentando así las desigualdades.



Y esta lógica no se detiene. Cada vez que un organismo internacional pide nuevas reformas, en realidad se refiere a que hay que desarmar cualquier límite legal que impida este saqueo a las clases más desfavorecidas. Así ahora los mercados internacionales han puesto sus miras en Francia. Un país que aun mantiene buena parte de su estado del bienestar. 

De ahí el giro conservador del gobierno francés. Los mercados empiezan a colocar a sus peones para el asalto a Francia. Y el nuevo primer ministro, Valls, muy celebrado aquí por sus orígenes españoles, aprueba la primera tanda de recortes. Pero los mercados se impacientan y hace solo unos días, el gran especulador mundial George Soros amenazaba a Francia con quedar peor que España si no atajaba el "excesivo poder sindical", y la calificaba como "el enfermo de Europa", por su gasto público en políticas sociales.

Por tanto no es ninguna casualidad el ataque a la imagen y las finanzas de los sindicatos, como no lo es el ataque al derecho a huelga, pidiendo condenas de prisión a huelguistas que no se veían desde la dictadura.

Por tanto es urgente dejar de oir los cantos de sirena de la derecha que nos instan a dejarnos llevar por sus reformas, con la promesa de algún día sacarnos de la crisis, porque no es sino a los acantilados a donde nos llevan. 

domingo, 20 de abril de 2014

Al final gasto público

El gobierno, a un mes de las elecciones europeas, ya habla abiertamente de recuperación y salida de la crisis. Los últimos datos del paro confirman que se crea algo de empleo, temporal y precario, pero algo es algo, y el FMI y la UE confirman que el PIB va a crecer algo.

Pero la pregunta clave de todo esto es por que. O sea, cuales son las claves de este cambio de tendencia, y sobre todo si tiene unas bases sólidas como para hacerlo definitivo.

Recordemos que tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, España se queda sin modelo productivo. El gobierno socialista, entonces en el poder, tira de Keynes y aumenta el gasto público, vía déficit, por aquello del multiplicador, y funciona. Crece el PIB, aunque a costa de incrementar la deuda pública. El paso siguiente era diseñar un nuevo modelo productivo para el país y lo intentan con la ley de Economía Sostenible, pero no llega a materializarse.

Luego llega el gobierno del PP y cambia el rumbo hacia la austeridad, aunque las primeras medidas al respecto ya las tomara el moribundo gobierno de Zapatero. Vienen las recetas neoliberales y la economía se hunde de nuevo.

Y en ese marco, el gobierno y la CEOE diseñan su nuevo modelo productivo para el país. A saber, bajada salarial generalizada, para enfocar la economía hacia el sector exterior vía competitividad de costes, a cambio de sacrificar el consumo interno. Para ello la reforma laboral, que no crea trabajo pero sí baja los salarios. De hecho España fue en 2013 el tercer país de la OCDE donde más bajaron.

Y la otra gran obsesión de siempre, menos estado y más mercado, abriendo la puerta al negocio en pensiones, sanidad, educación, etc. Política que contó con la resistencia de las mareas y que sufrió un importante revés con la paralización de la privatización de la gestión hospitalaria en Madrid por parte de los tribunales.

Pero desde el principio este modelo se veía a leguas que no iba a funcionar. Básicamente, el saldo comercial con el extranjero había aportado, en sus mejores momentos, no más de un 2% del PIB, por lo que pensar que éste podría ser el motor de la recuperación era bastante ingenuo, a no ser que la apuesta fuese a 50 años o así. Después, el problema de costes en España no era salarial, era básicamente energético, tecnológico y de materias primas. Y estos costes, sobre todo el energético, seguían subiendo. Por lo que bajar salarios no iba a traer mayor competitividad, como así se demostró. Además, lejos de bajar los precios, las empresas aprovecharon la reducción salarial para incrementar sus márgenes de beneficios. Lógico, como el problema no estaba ahí, pues se lo tomaron como un regalo.

Y esto solo hablando de las repercusiones económicas de esta apuesta política. Sin meternos en las consecuencias sociales tan graves que tuvimos y tenemos que afrontar en este país.

Pero, y entonces ¿de donde vienen estos indicios de recuperación? Pues el PIB, desde el lado de la demanda, se divide básicamente en consumo de los hogares, de las AAPP, inversión y saldo comercial.


Vemos que el consumo de los hogares después de meses de caída desde 2011, lo normal con casi 6 millones de parados y paradas y el resto perdiendo buena parte de su salario, comienza a recuperarse en el tercer trimestre de 2013. En parte por la moderación en la caída salarial, que pasó en tasa anual al -3,6%, frente al -5,2% del trimestre anterior. Pero sin descartar el factor psicológico, de hastío de la crisis, o el consumo de las rentas altas y del capital, que si crecen.

Por su parte, El saldo comercial que no despega y de hecho, parece que se ha estancado, entre otras cosas porque el Euro sigue demasiado fuerte y las economías europeas, que son las que nos compran, se estancan. Además la reducción salarial no se ha traducido en mayor competitividad. Las empresas se quejan, y con razón, que las repetidas subidas de la electricidad hace que no sea competitivo producir en España.


La inversión mejora un poco y el gasto público sigue sufriendo los recortes, sin que eso suponga una reducción de la deuda pública, en sus máximos históricos. Pero para entender mejor el papel del gasto público en esta coyuntura necesitamos otro enfoque más amplio. Veamos estos datos en perspectiva, en forma de tasa de variación interanual.




Realmente el consumo de los hogares ha mejorado, aunque levemente. La inversión sí reduce su caída, pero sigue cayendo. Y las exportaciones muestran ya claramente que han tocado techo y no van a ser el motor de la recuperación que auguraba el gobierno. Con unas importaciones que vuelven a crecer reduciendo a su vez el saldo neto.

No digo con esto que las exportaciones no influyan en el crecimiento del PIB, claro que si, pero es cierto que ya crecían y con mucha más fuerza en 2012 y sin embargo el PIB decrecía, por lo que este cambio de tendencia del PIB no se debe a las exportaciones, hay que buscarlo en otro sitio.

En este sentido, lo que sí muestra un cambio de tendencia notable es el gasto público. De los recortes del 5 ó el 10% de 2012 hemos pasado a un moderado crecimiento y estabilidad a finales de 2013. Y la verdad, para este viaje no necesitábamos alforjas. Porque al final la recuperación viene del consumo público y privado, lo de siempre, lo lógico. Y eso a pesar de que el gobierno del PP ha hecho todo lo posible por machacarlos, dejando infames estragos sociales a su paso. O sea, que la leve recuperación no es gracias a las políticas del gobierno, como repiten sin cesar, sino a pesar de éstas.

Y parece sensato que si el crecimiento viene por ahí, se potencie precisamente esos sectores. Como están haciendo los países que realmente están creciendo. Como EEUU, que acaba de ampliar el subsidio por desempleo. O Japón con su expansión monetaria y subidas salariales.

Porque además la amenaza de deflación sobrevuela España y buena parte de la zona Euro. Y lo que esconde este indicador es ni más ni menos que una crisis de sobreproducción, que nos arrastraría de nuevo a la depresión económica. Porque, si bien hasta ahora, las reducciones salariales habían sido absorbidas por los márgenes de beneficio empresarial, la caída del consumo interno y el freno de las exportaciones, traerán una necesaria reducción de los precios, que chocará con la reducción del poder adquisitivo de las familias, y al círculo vicioso de la sobreproducción.

Es por eso, que cada vez más economistas demandan la necesidad de unas tasas moderadas de inflación en el país. Que ya que no van a venir por la vía monetaria, ante el encastillamiento del BCE, tienen que venir por subidas salariales e incrementos del gasto público. Y ya vamos tarde.

miércoles, 15 de enero de 2014

No es otra crisis, es un nuevo modelo de acumulación


Los beneficios empresariales alcanzan en 2013 su máximo histórico en un tercer trimestre. Es un titular que a uno le hace pensar ¿pero no estábamos en crisis? Entonces recuerdo los 6 millones de parados y paradas, los salarios a niveles de 2003, los recortes sociales... y la pregunta pasa a ser ¿pero crisis para quién?

Y es que esta crisis, que dura 6 años y no se le ve fin, tiene algunas curiosas particularidades respecto a las anteriores. Una crisis normal dibuja una U en la senda del PIB, la producción cae y luego se recupera y crece. Las empresas reducen sus márgenes de beneficio, algunas cierran, las menos eficientes. El consumo cae por la desconfianza de los consumidores, a la vez que aumenta el ahorro. Lo normal de una crisis cíclica del capitalismo.

Aquí la crisis empezó así, pero a estas alturas ya es otra cosa. ¿A qué me refiero?

  • Caída y recaída del PIB; de la U a la L:

Pasamos nuestra U entre 2008 y 2011. Luego, coincidiendo con las primeras medidas del gobierno de Rajoy, la economía volvió a caer y dos años después parece que la caída ha parado, pero no crece, se estanca, en lo que se conoce como una salida en L.Y como con esas tasas tan bajas no se crea empleo, la salida técnica de la recesión que tanto pregona el gobierno, en realidad, no va a cambiar la grave situación social del país.




  • El consumo ya no es cuestión de confianza; Del no querer al no poder:

El consumo sí ha caído, un 3% estos dos años, registrando la Demanda Agregada nacional una caída de 10 puntos desde 2005. Sin embargo no se debe a la desconfianza. Lo fue al principio de la crisis, cuando se compensaba con el incremento del ahorro, pero no ahora, cuando el ahorro también cae y a lo que asistimos es a la disminución de la Renta Disponible de los hogares. O sea, al empobrecimiento generalizado de los trabajadores españoles.




  • Beneficios empresariales en expansión; ¿Crisis para quién?:

Que los salarios son cada vez más bajos es algo muy evidente para cualquier español que no sea el ministro Montoro, (que a la vista de los datos, o miente o hay una desaceleración en la veracidad de su discurso). Las rentas salariales han retrocedido 10 años en el tiempo hasta colocarse al nivel de 2003. Y la tendencia se mantiene, pues Al 2,6% de reducción de los costes laborales unitarios en 2013 se sumará otro 1,3% previsto para 2014.



Bajando además especialmente en los tramos salariales más bajos, los de los trabajadores y trabajadoras no cualificados, y llegando, por el contrario, a subir hasta un 7% en el caso de los altos directivos. Incrementando la brecha salarial y la desigualdad.

Sin embargo, con las rentas del capital pasa todo lo contrario. Los beneficios has aumentado un 29%. Cada vez mayor parte del PIB, de todo lo que se produce, va a parar a los bolsillos de los y las capitalistas y menos a los de los trabajadores y trabajadoras. Hasta el punto de que por primera vez, en 2012, el total de beneficios fue mayor que el total salarial. Teniendo en cuenta que los beneficios se los reparten entre unos pocos y los salarios entre muchos.




No parece, por tanto, que a la clase capitalista española le vaya nada mal con la crisis. De hecho, asistimos a noticias como el incremento del número de millonarios en un 13% en 2012, o el incremento del gasto en consumo de productos de lujo en el país en un 15% ese mismo año, 2012, el año de la retirada de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes en situación irregular. Una España que muere y otra que bosteza, que diría Antonio Machado.

 Y no parece que sea casualidad que sea precisamente España, el país desarrollado donde más graves son las agresiones que se están cometiendo contra los derechos civiles y laborales, donde peor es la situación de los trabajadores y trabajadoras y donde al mismo tiempo mayor es el crecimiento del beneficio empresarial (excedente bruto de explotación).


Este es el verdadero objetivo de la reforma laboral del gobierno. Crear empleo no debe ser cuando lo que ha conseguido es un millón y medio más de parados y paradas. Pero incrementar las tasas de beneficios a costa de bajar los salarios, eso lo ha hecho sobresalientemente.

El resto de la política parece en la misma linea, cuando se rescatan bancos y se denuncia la ley antidesahucios andaluza. Los impuestos que pagan los hogares suben un 3,6%, el de sociedades que pagan las empresas desciende un 16%, en términos reales en el tercer trimestre de 2013. Y así todo.


  • Un nuevo modelo de acumulación:

Cabría pensar que se está aplicando la misma receta neoliberal de los años 80. Más productividad y menos salarios para incrementar las tasas de beneficios. Sin embargo hay un elemento novedoso. Esta tendencia se está dando muy rápido y sin crecimiento económico. 

Si la economía no crece, si no se crea nueva riqueza, ¿de donde salen estos nuevos beneficios?. En otras palabras, desde los años 80, con la receta neoliberal, la tarta que producíamos cada año era cada vez más grande. Los obreros y obreras, a pesar de ello, no incrementaban su porción, que era constante, mientras los y las capitalistas se quedaban toda esa nueva tarta. Había un reparto desigual, injusto, de la nueva renta creada. Pero el trabajador seguía manteniendo su nivel de vida.

Ahora sin embargo la tarta no crece, de hecho es más pequeña. ¿como es que la porción capitalista es más grande? Porque se están comiendo nuestro trozo de tarta y nos dejan solo unas migajas. Esto ya no es un reparto desigual, es un robo.

En palabras del catedrático de economía aplicada, de la Universidad de Sevilla, Manuel Delgado Cabeza: "Hemos entrado en un régimen de acumulación por desposesión, lo que acumula el capital es apropiación de riqueza ya existente".

Así, los bancos se han hecho con un un extenso patrimonio inmobiliario, pero no han construido nada, son las casas de las familias trabajadoras desahuciadas. Igual pasa con los que antes era patrimonio colectivo, social, los recursos que el Estado destinaba al sostenimiento del estado del bienestar y ahora van a parar a manos privadas vía rescate bancario, déficit de tarifa eléctrica o intereses de deuda. Y en definitiva, los salarios que desaparecen y van a parar directamente a la cuenta de resultado. 

El problema es que esta estrategia además de indigna y criminal, es totalmente miope porque el saqueo del país a corto plazo va a terminar destruyendo las bases de la economía e imposibilitando la recuperación durante décadas. El 96% de nuestro PIB depende de la demanda agregada interna, que depende del consumo y el gasto público, y que por tanto se ve muy afectada negativamente por el empobrecimiento generalizado y la austeridad. Si los dejamos, si permitimos que se salgan con la suya, acabaremos con un país paralizado y pobre, y unos cuantos rentistas con abultadas cuentas en Suiza. Su salida a la crisis no es una salida, es un pozo. 






martes, 29 de octubre de 2013

El colapso de un modelo de acumulación especulativo

Hace unos días tuve la oportunidad de dar una conferencia en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Sevilla. La organizaban los estudiantes que buscaban explicaciones rigurosas del porqué de la actual crisis. Me pidieron exponer un análisis marxista del asunto. Y eso hice, y como a la gente le gustó, me comprometí a resumir la ponencia y colgarla aquí.


La charla comenzaba con una serie de definiciones básicas, necesarias para introducir en la economía política marxista a quien nunca hubiese leído nada al respecto. Básicamente se definía el valor, el trabajo, el capital, la plusvalía, la tasa de ganancia, etc. Me voy a saltar esa parte ahora para no alargar demasiado el post e ir al análisis económico directamente.

  • Cambio de tendencia de la tasa de ganancia:

La tasa de ganancia, el cociente del beneficio empresarial entre los costes, tienen una tendencia natural a decrecer según se desarrolla el capitalismo y se acumula el capital. Es lo que la economía oficial llama Ley de los rendimientos decrecientes, y es una de las contradicciones fundamentales del propio capitalismo, que en su necesidad de crecer, busca escapar de esta reducción relativa (que no absoluta) de la ganancia.


Pues bien, si miramos esa tasa de ganancia en los EEUU vemos que desde el final de la II Guerra Mundial comienza a caer, hasta principios de los 80, en que se produce una inflexión y vuelve a crecer. Por supuesto con sus dientes de sierra que suponen las crisis cíclicas.

¿Que sucede en esa época para que se de ese cambio de tendencia? Pues hay un giro conservador a nivel mundial. En economía se impone la escuela neoliberal. Le dan el premio Nobel a Hayek. Milton Friedman y su Escuela de Chicago se ponen de moda. En política tenemos a Reagan, Margaret Tatcher, Pinochet, todos ellos obsesionados en desmontar las políticas sociales, combatir a los sindicatos y bajar los impuestos a los ricos. Y solo unos años después cae la Unión Soviética.

Parece claro que esta ola conservadora no era una cuestión anecdótica, que tenía un objetivo claro que era cambiar la tendencia negativa de la tasa de ganancia, metiéndonos de paso en un nuevo modelo de acumulación, y lo consiguieron. 

Pero, ¿como se cambió esa tendencia decreciente?


Pues vemos como a partir de esa fecha la productividad del trabajo aumenta significativamente, separándose cada vez más de la remuneración del mismo. Se está produciendo un incremento de la plusvalía relativa, un incremento de la explotación del trabajo que permite tirar hacia arriba de la tasa de ganancia. El trabajador produce cada vez una mayor cantidad de valor por hora que no le es retribuido y que se apropia el capitalista.


En consecuencia, la participación de los salarios en el reparto de los ingresos empresariales es cada vez menor, mientras que crecen los beneficios empresariales como veíamos en el primer gráfico. El trabajo pierde terreno frente al capital.

  • Cambio del modelo de acumulación:


Pero este nuevo ciclo capitalista tiene una diferencia sustancial respecto al anterior. Su modelo de acumulación es distinto. Si hasta ahora la ganancia capitalista se destinaba principalmente a la producción, a la reproducción ampliada del capital, ahora ya no es así.


En este nuevo modelo los beneficios crecen pero no se destinan a la producción, y por tanto, la tasa de acumulación se mantiene o cae. ¿A donde van todos esos beneficios empresariales?


Por otra parte, mientras los salarios reales caen, como ya hemos visto, ésto no se acompaña de un descenso del consumo, sino al contrario, el consumo crece. ¿Como es posible? ¿De donde sacan las familias el dinero para consumir?

  • Financiarización global:



 Pues de donde únicamente es posible, del endeudamiento. La deuda de los hogares y las empresas se dispara, y las entidades de crédito corren felices a satisfacer esa demanda porque tienen un exceso de liquidez. ¿Y por que tienen ese exceso de liquidez?



Pues porque todos esos beneficios empresariales que no se estaban reinvirtiendo en la producción iban destinados al mercado financiero. Es lo que llamamos la financiarización de la economía. 

Las inversiones financieras daban una mayor tasa de ganancia que la economía real, pero era una ganacia ficticia, especulativa, no había creación de valor detrás de las operaciones de compra-venta de títulos, solo la confianza de que tras cada operación de venta el precio siempre subiría. Es la creación de una burbuja especulativa.

Pero se trata de una burbuja monstruosa. Si nos vamos a la gráfica de la evolución del Dow Jones, que nos indica el dinero que hay invertido en bolsa, podemos ver la caída que supuso el crack del 29, el estallido de aquella burbuja, que todos conocemos como La Gran Depresión. Pues ahora vámonos a 2010 e imaginémonos la caída desde ahí arriba. Eso es lo que todavía no nos han contado. Por eso los analistas económicos en el extranjero no ven atisbos de recuperación en España hasta 2021 como mínimo. mientras Rajoy vende aquí el fin inminente de la crisis en un ejercicio de populismo.

Y lo peor es que su solución pasa por reproducir el modelo. Redoblar la explotación al trabajador para aumentar la tasa de ganancia y devolver la confianza a los mercados para volver a ganar dinero especulando. 

   

martes, 30 de abril de 2013

La deuda pública y la ceguera del BCE

 La deuda pública está dando mucho que hablar ultimamente, no para de crecer y para asegurar su pago se recorta cada vez más gasto público. Pero ¿es correcta la estrategia que está siguiendo el Banco Central Europeo con el Euro?. ¿Es la misma estrategia que sigue el resto del mundo?

Vamos a hacer primero una pequeña introducción definiendo algunos términos claves. La deuda pública es una variable stock, es el acumulado de deuda por las administraciones públicas año tras año. La deuda pública es parte de la deuda nacional, junto con la deuda privada, de las empresas, familias y entidades financieras. Actualmente la deuda pública es el 17% de la deuda total, mientras que la deuda de las entidades financieras es la mayor con el 34% (y eso despues de asumir el sector público parte de la deuda bancaria). La deuda total española es del 400% del PIB, unos 4,3 billones de euros. Menos de una quinta parte es deuda pública, el resto es privada. Es decir, unos 750.000 millones es deuda pública (75% del PIB).

El déficit público es una variable flujo, un resultado anual. Lo forman la diferencia entre los ingresos públicos menos los gastos público en un año, lo que llamamos déficit primario, menos el servicio de la deuda o pago anual de los intereses de la deuda acumulada. Esos intereses dependen de la deuda pública acumulada y del tipo de interés que se paga por ella.

El tipo de interés depende de la liquidez del mercado (cantidad de dinero disponible), actualmente baja, y del riesgo que los inversores intuyen en esa deuda, actualmente alta. El riesgo de país se mide con la famosa prima de riesgo, que es el diferencial entre el tipo de interés de un pais estable de referencia (Alemania) y España. La prima de riesgo se mide en puntos básicos que equivalen a un porcentaje, por ejemplo una prima de riesgo de 400 puntos básicos se adaptaría a un supuesto en que Alemania pagase un interés del 1% y España del 5%, distando entre ambos 4 puntos porcentuales, que son los márgenes en que nos hemos estado moviendo.
  
Profundicemos ahora en el desarrollo analítico. Partiendo de la Ecuación del Déficit Público:  
G-T+rB=dB/dt + dM/dt, donde:
  • G: Gasto Público (sin contar los intereses de la deuda)
  • T: Ingresos Públicos
  • r: Tipo de interés de la deuda Pública (B)
  • M: Base monetaria
  • dB/dt : Emisión de Deuda pública
  • dM/dt: Emisión de dinero de alto poder
Siendo los términos de la derecha las fuentes de financiación del déficit público. Tenemos una ecuación expresada en términos absolutos, en millones de euros.

Derivando y aplicando logaritmos (procedimiento matemático que voy a obviar por tedioso pero que puede encontrarse en cualquier manual de política monetaria, como el De Grauwe), llegamos a la siguiente ecuación en términos relativos:  b ̇= (g-t)+(r-x)b-m ̇, definiendo:

  • g= G/Y ; Ratio gasto público/PIB 
  • t= T/Y ; Ratio ingreso público/PIB 
  • x= Y ̇/Y ; Ratio de crecimiento del PIB 
  • m ̇ = M ̇/Y ; Ratio crecimiento base monetaria/PIB
  • b=B/Y (ratio deuda/PIB) y b ̇su tasa de variación interanual
Tenemos entonces que la tasa a la que varia el cociente deuda/PIB de un año a otro depende de la variación del peso del los gastos menos los ingresos públicos sobre el PIB (déficit primario) mas la diferencia entre el interés medio de la deuda publica y el ratio de crecimiento del PIB por el ratio deuda/PIB, menos el elemento de variación de la monetarización de la deuda o señoreaje.

O dicho de otra manera, si hacemos b ̇= 0, entonces el ratio de deuda respecto al PIB se estabiliza en torno a un valor constante y tenemos que: (r-x)b=(t-g)+m ̇, o sea, que si el tipo de interés es mayor que la tasa de crecimiento del PIB (r>x); es necesario que o bien el saldo primario (t-g) muestre un superávit suficientemente amplio (t>g) o que la creación de dinero (m ̇) sea lo suficiente alta (Señoreaje). 

Bien, ahora vamos a ver que dice Eurostat sobre las variables que hemos estado manejando en el caso de España:


Déficit público total (incluyendo el pago de intereses o servicio de la deuda). Vemos como España ha tenido tres años de superávit y como a partir de 2008 comienza a crecer el déficit público, sobre todo vía déficit primario como veremos ahora.

Aquí está es déficit público en variables desagragadas. Vemos como el servicio de la deuda se mantiene en una franja estable pero el saldo primario cambia de tendencia y se vuelve deficitario a partir del inicio de la crisis. Hasta ahora todos los esfuerzos políticos se han centrado en reducir ese déficit primario, bien via ingreso subiendo impuestos, bien via gasto con los famosos recortes.

Aquí vemos como a pesar de todo, la deuda pública española sigue siendo inferior a la alemana y a la media de la UE-27 (incluso con el 75% que arrojó 2012). Sin embargo la prima de riesgo castigó a la economía española severamente, en lo que claramente eran ataques especulativos para subir artificialmente los intereses y por tanto los beneficios privados.

Respecto al tipo de interés, vemos que es inferior al de principio de siglo, pero hay que tener en cuenta el diferencial con el tipo de interés del BCE. Mientras en 2001 el BCE prestaba dinero al 4´5%, en 2011 lo hacía al 1%, luego las entidades financieras que obtenían este dinero del BCE y lo invertían en deuda soberana obtenían un diferencial del 1´1% en 2001 y del 2´9% en 2011, mucho más dinero.

 Por último, la preocupante conclusión, el peso de la deuda en el PIB español ha crecido un 90´9% entre 2007 y 2011. Porque mantenemos un importante déficit primario, aunque se haya estabilizado, estamos pagando intereses de más por los ataques especulativos y además el PIB se contrae.

Con esos datos la deuda pública española se situa en un escenario de crecimiento explosivo (con tipo de interés medio superior a la tasa de crecimiento del PIB), o sea, como una bola de nieve que pendiente abajo crece por momentos. Con los datos de 2011, aplicándolos a la ecuación:

  • Tipo de interés medio de emisión de la deuda (r)= 0,039 
  • Tasa de variación anual del PIB (x)= 0,004 
  • Déficit primario (g-t)= 0,07 
  • Ratio deuda/PIB (b)= 0,693
Para que la deuda pública española se hubiese estabilizado (b ̇= 0) hubiesemos necesitado un crecimiento del PIB del 14%, ni los chinos en sus mejores años. Y ni siquiera se trata ya de estabilizar la deuda, sino de reducirla. Pero es que además no solo no crecemos a ese ritmo increíble sino que estamos en recesión. Mientras que con los mismos datos necesitaríamos un superávit primario del 2´42% para estabilizar la deuda. Algo conseguido en los años de bonanza pero bastante lejos de poder lograrse a base de recortes en plena crisis.

Pero es que hay una tercera variable importante que hasta ahora he considerado igual a cero por una cuestión de ortodoxia política, y es la creación de dinero (m ̇=0). El BCE, que tiene como objetivo fundacional el contener la inflación, se niega repetidamente a darle a la maquinita de hacer billetes, y ésto que podía ampararse en un halo de responsabilidad, se convierte en un sinsentido cuando el resto de economías importantes lo están haciendo.

España hubiese necesitado en 2011 un incremento de la base monetaria respecto al PIB del 9´4% para estabilizar la deuda. ¿Parece mucho? Japón acaba de anunciar un incremento del 100% en su base monetaria en dos años, o sea, piensa duplicar el dinero de alta potencia, una inyección de dinero equivalente al 30% de su PIB. Pero es que EEUU lleva años haciéndolo, tanto es así que desde 2007 la Reserva Federal ha incrementado su balance en un 233%. Y mientras el BCE sigue mirando al tendido cero, de tal suerte que España se está empobreciendo a la vez que mantiene la moneda más fuerte del mundo, todo un sinsentido.

Pero es que además, llegado el caso, la rígida norma del BCE de no inyectar dinero directamente a los Estados le traba su capacidad de intervención económica. Viéndose obligado a utilizar a los bancos de intermediarios, que sacan una suculenta y gratuita tajada de coger el dinero del BCE al 1% y dárselo a los Estados al 5%. Cuando no usan ese dinero para cubrir sus propias necesidades de liquidez, restringiendo la liquidez de los Estados, o lo usan directamente para especular, haciendo subir artificialmente las primas de riesgo. Y lo peor es que no hay ninguna justificación económica para este tipo de normativa más allá de la ortodoxia ideológica neoliberal, que por cierto se basa en supuestos de los años 70.

Además el BCE sigue manteniendo los tipos de interés incomprensiblemente mas altos que los países competidores. Así mientras la Reserva Federal hace ya tiempo que los mantiene en la franja de entre el 0% y el 0´25%, el BCE los tenía en el 1´5% en verano de 2011, lo bajó al 1% a final de año y hasta verano de 2012 no lo bajo hasta el 0´75% (Nota: unos días después de la publicación del post, el BCE bajó el tipo de interés al 0´5%, aún  lejos del 0´1% de Japón, pero de cualquier manera me alegro del que el BCE me haga caso con tanta rapidez).

Mantener esa fortaleza en el Euro lo único que consigue es perjudicar la competitividad de la economía europea con el exterior, encareciendo las exportaciones. Y ésto es tremendamente importante, sobre todo para España, que ha decidido jugarse la carta de su recuperación económica únicamente al sector exterior. Con una agresiva política de reducción salarial, que busca la atracción de capital extranjero vía reducción de los costes laborales (cuando el problema de costes en España es fundamentalmente energético). Resulta que ese cruel sacrificio al que se somete a los trabajadores españoles se ve neutralizado por la política monetaria europea. A la vez que como consecuencia de esta política, y del desempleo, la demanda agregada interna (el consumo) cae en picado, y además el gobierno agobiado por cumplir los objetivos de déficit corta la inversión pública. Decapitando así de un golpe los dos pilares históricos de crecimiento de la economía española.

Nos estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado, pero piedras de unas dimensiones considerables. El problema es que de seguir así vamos a terminar por destruir las bases de nuestra propia economía, y es treméndamente estúpido, porque estamos siguiendo los pasos de Grecia, hasta los alemanes se están dando cuenta, y aquí nadie dice nada, cegados en esa especie de fe mitológica en las bondades de la UE y de Maastricht.