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miércoles, 15 de abril de 2015

El levantamiento cantonal en Cádiz


Aprovechando que atravesamos Abril, mes republicano por excelencia, quiero dedicar este post a la república española, pero a la primera, esa gran olvidada de nuestra historia. Y en concreto a la insurrección cantonal en Cádiz, ya que del levantamiento en la provincia de Sevilla escribí hace tiempo en este mismo blog y tenía pendiente cumplir con la curiosidad de mis amigos gaditanos.

La Primera República llega a España en 1873 como consecuencia última de un largo proceso de descomposición del régimen económico y político en el poder y la ausencia de una alternativa al mismo. Una doble crisis económica y política que pone en bandeja una revolución que no termina de materializarse.

En el plano económico nos encontramos con una triple crisis. La crisis del textil catalán, que quiebra todo el sistema de desarrollo del levante, por la falta de materia prima provocada por la Guerra Civil norteamericana, y el alza de los costos energéticos por las medidas proteccionistas, destinadas a proteger esa misma producción textil, pero que terminaron encareciendo las importaciones de carbón británico. Además de la debilidad crónica de la demanda interna por el bajo poder adquisitivo de los españoles y españolas.

Se da también una crisis de subsistencia provocada por dos cosechas muy malas de 1867 y 1868, que llegan a multiplicar el precio del trigo por seis. Provocando motines populares en ciudades como Sevilla o Granada.

Por último tenemos la primera crisis financiera de la historia de España. La crisis de 1861-69, que supuso una contracción del 10% del PIB. Fue una crisis de especulación provocada por la emisión sin control de títulos sobre los beneficios de la expansión ferroviaria, que se prometían cuantiosos y revalorizables sin fin (podéis quitar ferrocarril, poner ladrillo y disfrutar de la inteligencia humana). Se produjo así una tremenda burbuja bursátil que estalló en una espiral de pánico de ventas sin compradores. Los valores de las sociedades de crédito se depreciaron más del 100%, seguidas por las compañías de ferrocarriles (86%), los bancos con la excepción del Banco de España (72%), y los seguros un 56,5%. Esta crisis provocó que en 1874, en toda Andalucía, solo quedasen 4 bancos abiertos.

Políticamente la situación no estaba mejor. Isabel II, haciendo gala de la tradición borbónica, era famosa por vivir de noche y dormir de día, El Conde de Romanones la definía así: "A los diez años Isabel resultaba atrasada. apenas si sabía leer con rapidez, la forma de su letra era la propia de las mujeres del pueblo, de la aritmética apenas solo sabía sumar siempre que los sumandos fueran sencillos, su ortografía pésima. Odiaba la lectura, sus únicos entretenimientos eran los juguetes y los perritos, Por haber estado exclusivamente en manos de los camaristas ignoraba las reglas del buen comer, su comportamiento en la mesa era deplorable, y todas estas características, de algún modo, la acompañaron toda su vida"


       Fuente: http://hdesp13.blogspot.com.es/

Fue depuesta en 1868 con la llamada “Revolución Gloriosa”, pero que más que revolución fue un pronunciamiento militar, en el que el general Prim, con el apoyo del gobierno británico, entró en Cádiz desde londres y vía Gibraltar, sublevando a la escuadra naval y acabando con el reinado de Isabel II. Después, un gobierno provisional y el breve reinado de Amadeo I de Saboya, de que F. Engels diría: “El 9 de febrero de 1873, el rey Amadeo, harto ya de la corona de España, abdicó. Fue el primer rey huelguista.”

Todo esto mientras España estaba permanentemente en guerra. Pues a la Guerra de los 10 años en Cuba, que suponía toda una sangría de vidas y recursos, se le sumó la rebelión carlista en el norte, con la que los restos del poder absolutista aun pretendían restaurar su primacía.

Con la proclamación de la República, el 8 de Junio, se produce una masiva participación obrera en la vida política, bien a través de los clubes o de los batallones de voluntarios, cuerpo organizado para proteger la República frente al carlismo. Demandando mejoras como la enseñanza obligatoria, condiciones de higiene en fábricas y talleres, limitaciones del trabajo infantil, aumentos de salarios y reducción de la jornada, reformas progresivas de la fiscalidad y trabajo o subsidio para desempleados.

El consejo federal de la Internacional de Trabajadores (dirigida en España por aliancistas, que es como se conocía a los seguidores de Bakunin) quedó desconcertado por tal participación. Sus dirigentes descalificaron a la República como “el último baluarte de la burguesía”. Los internacionalistas aprobaron en Marzo, en el congreso de Córdoba, la posición antiautoritaria, antipoliticista y antiestatista (“todo gobierno es hijo de la clase explotadora y solo a ella sirve su mecanismo”). Rechazando la conformación de candidaturas obreras.

Muchos internacionalistas se pasaron a partidos burgueses, conocidos como intransigentes, para no caer en la inactividad. Debilitándose así la estructura y la credibilidad de la Internacional, que solo se reanimó con las huelgas y acciones subversivas y conflictos que desembocaron en la cantonal.

La revolución cantonal fue efímera y heterogenea, se localizó solo en la mitad sur de España, y quitando Cartagena, el resto de cantones no duró más de unos días.Ante tan poco tiempo, apenas si pudo hacer uso de su conquistado poder político para hacer alguna reforma, y la mayoría de los edictos promulgados jamás se cumplieron.

Curiosamente, esta rebelión popular ha llegado hasta nuestros días como un episodio tragicómico de nuestra historia. Algo así como un chiste en el que los de Villabajo le declaran la guerra a los de Villarriba. Una imagen que no dista mucho de la que hasta hace poco se tenía de la Guerra Civil Española en el imaginario colectivo, que se resumía en películas como La Vaquilla, tal y como le contaba Pablo Iglesias al Nega en el libro "Abajo el régimen". Un relato deformado y grotesco, que bien podría ser obra de Valle-Inclán, de la enésima derrota de las posiciones populares, sujeto en el imaginario colectivo.

Así sucede también con el cantón gaditano, del que se recuerda que a la llegada de las tropas reaccionarias no quedaba nadie para defenderlo. Imagen de despropósito y cobardía que ha trascendido a través de las coplas populares, como la que dice:

Fueron a coger coquinas
los voluntarios de Cai
fueron a coger coquinas
y a la primera descarga
soltaron las carabinas

El pueblo español tan indulgente con los tiranos y tan implacable consigo mismo. Pero lo cierto es que la historia es más compleja.

Sevilla y Cádiz viven en esa época una oleada de huelgas y revueltas en el campo. Las desamortizaciones de Mendizabal y Madoz y el decreto de "señoríos", habían acabado con las tierras comunales de las que vivían los braceros el resto del año cuando no había cosecha. Creando la estructura rural de terratenientes y caciques y jornaleros míseros que tan bien conocemos. Las resistencias a esas apropiaciones, en gran medida fraudulentas, junto a las duras condiciones de vida, agravadas por las malas cosechas, hacían del campo andaluz un lugar en ebullición.

En la provincia de Cádiz, los segadores padecían una situación muy precaria, ya que sus condiciones de empleo fluctuante les hacían padecer hambre en invierno o primavera, siéndoles preciso acudir a obras públicas o su reparto como alojados entre los grandes contribuyentes para sobrevivir. Una gran  huelga se desarrolló entre Mayo y Junio de 1873. Muy extendida pero de carácter focalista, sin conexión entre los puntos. Solicitaban subidas salariales y el fin del destajo. Se produjeron detenciones masivas.

En Jerez, el 26 de Junio un grupo de jornaleras y jornaleros armados asaltó la cárcel y el Ayuntamiento, retirándose poco después ante la llegada del ejército. Del 4 al 20 de Julio, el gobierno local federal internacionalista, disolvió la guardia municipal y la sustituyó por voluntarios. Mandaron demoler la iglesia de San Francisco para ocupar a los desempleados, impusieron una cuota de 175.000 ptas. en concepto de consumos a los grandes exportadores de vinos (4 veces lo que pagaban desde 1870) y usaron fondos del pósito. Proyectaron adquirir 2500 carabinas. Cuando el día 19 de Julio intentaron proclamar el cantón, el ejército situó cañones frente al ayuntamiento, destituyendo al consistorio. El alcalde junto a 400 voluntarios huyó a Cádiz. Se nombró alcalde a Modesto de castro, que meses atrás había representado los intereses de los propietarios en las negociaciones por la huelga de viticultores. Éste logró el apoyo económico de las grandes fortunas al ejército y el reemplazo de los voluntarios por otra milicia de “vecinos honrados”.

En Sanlúcar de Barrameda, la clausura del local internacionalista por el Ayuntamiento provocó un tumulto. El 28 de Junio, 400 obreras y obreros armados bajaron del barrio alto, levantando barricadas y ocupando el ayuntamiento. Pi y Margall, presidente de la república,  mando regresar al ejército a Sevilla y envió a dos diputados provinciales a formar gobierno en Sanlúcar, que fueron recibidos el día 30 y constituyeron gobierno provisional. Se aprobó un impuesto a los productores de vino de 2 ptas. por bota de vino nuevo y un duro por solera. Se aprobó un subsidio de 8 reales a los cabezas de familia en desempleo. Se contrató a 40 jornaleros una semana en la demolición de edificios religiosos a razón de 10 reales al día. El Ayuntamiento asignó a cada viña el numero de jornaleros que estimó necesario, pasando éstos cada noche por casa del propietario a cobrar su jornal que no bajaba de los 14 reales. Se prohibió la enseñanza católica en las escuelas públicas, se secularizó el cementerio y se incautaron edificios religiosos, cediendo algunos para reuniones políticas, pero se garantizó el culto en algunas iglesias. La burguesía local optó por emigrar en buen número, agravando el problema del desempleo.

En la ciudad de Cádiz, el advenimiento de la república federal supuso la creación de un comité federal con 2864 afiliados y afiliadas, que reunidos el 8 de Marzo en la plaza de toros, eligió a su dirección, quedando copada por las tendencias federalistas más radicales de internacionalistas y socialistas utópicos. Su líder desde el principio fue Fermín Salvochea, que estaba al frente de los batallones de voluntarios.

Ese mes se celebraron elecciones municipales. Votaron 6400 gaditanos, aproximadamente la mitad del censo, que eligieron entre dos candidaturas republicanas, la de los benévolos, cercanos a la burguesía local y la radical, encabezada por Salvochea, que venció holgadamente con casi el 80% de los votos. Los concejales electos benévolos se negaron a tomar posesión tras la derrota.

El 22 de Marzo se constituyó la corporación municipal, prometiendo mejoras para la clase obrera y la instauración del principio de sufragio permanente. De la agitación política de los primeros días, destacando el activismo de los voluntarios o del Círculo femenino Mariana de Pineda, con sus manifestaciones a favor del derribo de conventos, se pasó a una desmovilización fruto de las consignas internacionalistas contra la actividad política y la república y del hastío generalizado por los continuos sufragios. Así, a las elecciones municipales de Julio solo concurrieron los intransigentes y apenas votó una quinta parte del censo. Se intentaron medidas fiscales progresivas, como la supresión de los consumos y su sustitución por impuestos directos sobre signos externos de riqueza, como caballos de silla y coches de lujo o elementos distintivos, como blasones, en las fachadas de las viviendas. También impuestos sobre los espectáculos públicos y comercios de bebidas espirituosas, ultramarinos y otros productos no considerados básicos, y en general, sobre el resto del comercio e industria, la propiedad inmueble y los inquilinos, con una escala progresiva exceptuando a los que pagaran menos de 25 ptas. al mes. Los ingresos se dedicaron a proporcionar empleo a los desempleados, mejorar la instrucción pública, la atención sanitaria ofrecida por el ayuntamiento y comprar armas.

El 18 de Julio llegó a Cádiz el comisionado del comité de salud pública madrileño. El anuncio esa noche de la conformación del gobierno derechista de Salmerón en Madrid y la proclamación del cantón de Sevilla, condujo a que a las 6 de la mañana del 19 de Julio las campanas de la ciudad anunciaran la proclamación del cantón gaditano. El regimiento de artillería de la guarnición de la ciudad se adhirió al cantón, gracias a la determinación del gobernador militar, brigadier Eguía.

Desde el principio el gobierno cantonal dio prioridad a los asuntos militares sobre los civiles y sociales. Aun así aprobó medidas de emergencia para evitar la especulación con artículos de primera necesidad. Postergó el vencimiento de todos los documentos mercantiles, para evitar así un perjuicio al comercio, tan importante en la ciudad. También se impusieron adelantos en las contribuciones directas, o por aduanas, de la burguesía y, ante el asedio militar, se exigió a 40 grandes capitalistas la entrega de dos millones de reales, encarcelándolos por negarse. También se liberó a los presos por contrabando de tabaco, al aprobarse el desestanco del mismo, y la eliminación de todo tratamiento jerárquico. También quedo disuelta la “Junta de asociados”, que permitía a la burguesía local controlar los presupuestos municipales.

El esfuerzo militar del cantón gaditano fue notable desde el principio. Un millar de marinos se atrincheraron en el fortificado arsenal de Carraca, y con sus buques de guerra ocuparon Puerto Real. Ésto, junto con el control de Jerez por su guarnición, mantuvo incomunicado al cantón gaditano, que movilizó a tres batallones de voluntarios de la capital, uno de San Fernando, unos 400 artilleros de la guarnición de Cádiz y voluntarios huidos de Jerez y otras localidades. La lucha se centró en duelos artilleros, en los que los marinos hicieron 5500 disparos de cañón en 80 horas, interrumpidas por algunas treguas. En San Fernando se desarrollaron los principales enfrentamientos armados. Sus voluntarios, entre los que se encontraban 300 salineros, se enfrentaron comandados por su alcalde Federico Mota, muerto en combate, a los marinos.


     Fuente: Wikipedia (La Carraca con el nº 15 en este mapa del siglo XIX)


Estas operaciones militares minaron la moral de los cantonales, que al recibir noticias del brutal aplastamiento del cantón de Sevilla por el General Pavia y su inminente marcha sobre Cádiz, se dividieron y desmovilizaron, permitiendo que el 4 de Agosto entraran las tropas de Pavia en Cádiz sin encontrar resistencia. Se nombró un consistorio provisional con muchos de los capitalistas apresados por los cantonales, que se apresuraron en restablecer los impuestos a consumos y eliminar los impuestos aprobados por el gobierno cantonal.

Casi todos los pueblos de la provincia de Cádiz se adhirieron a la cantonal, a excepción de Jerez, Arcos, Villamartín y algunas poblaciones de la sierra, aunque en muchos casos la adhesión fue meramente nominal y promovida por la propia burguesía local para evitar el alzamiento de los trabajadores y trabajadoras. Así por ejemplo Villaluenga y Grazalema se negaron a recibir voluntarios cantonales de pueblos vecinos, mientras que grandes propietarios de Tarifa, Vejer, Algeciras, Los Barrios y Chiclana pidieron a los militares la restitución de sus consistorios ya que su adhesión al cantón había sido meramente nominal.

De las bajas por la represión al cantonalismo en Andalucía no se tienes cifras aunque se cuentan por miles en los días posteriores a las ocupaciones militares. Además del cruento asalto a Sevilla, se conoce el ejemplar escarmiento dado por Pavia al pueblo de Écija y que él mismo recoge en sus memorias. También se tiene constancia de 1099 presos políticos deportados a las Islas Marianas en el Pacífico, además de otros muchos condenados a trabajos forzados en Cuba y Filipinas, y numerosos encarcelados.

En Medina Sidonia, el obrero Manuel Candón, que 30 años después, en 1903 aun seguía preso por matar a un guardia civil durante el cantón, relataba así en el periódico Tierra y Libertad sus recuerdos de esa insurrección: “Que los trabajadores de Medina acogimos con la alegría consiguiente al ansia que todos sentíamos de mejoramiento, a la esperanza de que un cambio de situación como el que se intentaba nos beneficiaría, Secundado el movimiento por casi todos los pueblos de Andalucía, en el de Medina ayudamos también a él con todas nuestras fuerzas, apoderándonos de almacenes y edificios lujosos de los capitalistas. En el Medina del 73, se respetaron la vida de los pancistas, se respetaron aquellos edificios que con su fastuoso lujo escarnecían las míseras viviendas de los obreros; hasta en sus almacenes no faltó ni un solo grano de trigo”.

La revolución cantonal por lo tanto tiene poco de chiste. Supuso un intento fallido de trasladar a España la experiencia de la Comuna de París, proclamada solo dos años antes, en 1871. Y que supuso el único ejemplo triunfal de conquista del poder político por la clase obrera hasta la Revolución de Octubre, con una democracia asamblearia de base municipal. Y que también fue reprimida sangrientamente y ninguneada en los libros de historia.

Sin embargo, el valor de la experiencia parisina fue reclamado por la izquierda internacional, a pesar de todos sus fallos, gracias al tratamiento heroico que Marx le da en sus escritos. Mientras que para la experiencia cantonal, dirigida por los bakunistas, adversarios de Marx en la Primera Internacional, el padre del socialismo científico es mucho menos indulgente, poniendo la lupa en sus fallos y no en sus logros, y dando espacio en sus escritos a la burla y el escarnio con el que ha trascendido hasta hoy.


Fuentes:
Republicanismo y Anarquismo en Andalucía; A. López Estudillo
La Revolución en España; K. Marx y F. Engels

jueves, 3 de julio de 2014

Si tuviéramos las sociedades laborales el apoyo que tienen las empresas del IBEX-35 en este país hubiésemos acabado con el paro.


Con motivo del Máster de Economía social tuve recientemente la ocasión de entrevistar de primera mano a algunos de los protagonistas que, desde sus empresas, construyen el modelo de economía social en Andalucía.

En un momento como éste, en el que el modelo capitalista neoliberal ha mostrado su estrepitoso fracaso en garantizar el bienestar de la población y el desarrollo económico, estas alternativas empresariales basadas en otros principios humanistas y democráticos han demostrado su mejor resistencia a la crisis, de conservación del empleo y vinculación con el territorio. Demostrando que pueden ser una magnífica alternativa para un nuevo modelo productivo.

Quiero aprovechar el blog para transcribir una de éstas entrevistas y comenzar con ello una serie de artículos sobre economía social.

El entrevistado es José Carlos García, director técnico de Solarpen SAL, una empresa con 7 años de experiencia en el campo de la iluminación LED y energías renovables y con una clara orientación innovadora. La entrevista se realiza en la sede de esta empresa en el Parque Tecnológico CITEC en Gelves, junto al río.


  •      Buenos días José Carlos, quiero comenzar preguntándote por la empresa. ¿Qué es Solarpen? ¿Cómo se gesta el proyecto y que perspectivas de futuro tenéis?



JC: Solarpen es una sociedad anónima laboral que tiene 15 socios, parte capitalistas y parte laborales. El 91% del capital está en manos de los trabajadores, con un total desembolsado de 481.000 euros.

El proyecto se inicia en el 2007 y se constituye en 2008. Nos reunimos un grupo de personas que venimos del mundo de la energía, electrónica, sector transporte y comercio exterior. Cada socio con una formación y bagaje laboral distinto.

Barajamos las distintas posibilidades para constituir Solarpen y llegamos a la conclusión que la sociedad laboral era la fórmula que más nos interesaba por sus ventajas frente a otros modelos.

Empezamos a trabajar primero fabricando captadores solares y posteriormente empezamos a desarrollar la tecnología LED. Llegamos a un acuerdo con Fidetia, que es una fundación de la Universidad de Sevilla, y a través del departamento de arquitectura de ordenadores de Ingeniería Superior Informática empezamos a desarrollar tecnología propia para desarrollar nuestros productos.

Esos fueron los primeros embriones de los que sacamos los prototipos iniciales y tomamos como banco de pruebas al municipio de Valdelarco, Huelva. Donde se instalaron y ensayaron esos primeros prototipos y luego ya se lanzó el producto definitivo. Fue el primer municipio de España iluminado con tecnología LED y tuvo repercusión en todos los medios de comunicación nacionales y en revistas especializadas a nivel internacional.

Hemos seguido colaborando con Fidetia, evolucionando y desarrollando nuevos productos. Ya con más de 1500 referencias de productos, la mayoría con patentes mundiales. Referencia en el mercado nacional de la iluminación a pesar de la competencia de las grandes marcas extranjeras como Phillips, Osram, etc.

También en el campo de las renovables hemos desarrollado con patente mundial farolas LED alimentadas por paneles solares. Con muy buena acogida en el mercado porque está demostrado que el coste en obra civil de llevar la acometida eléctrica a una zona nueva frente a la instalación de farolas fotovoltaicas es mucho más caro.  Nuestro proyecto referencia es la carretera más larga dotada en España con iluminación LED fotovoltaica que es la salida de Arahal hacia la A-92. Con un trazado complejo, porque cruza la vía del tren, y cuyo coste de iluminación era 463.000€ y nosotros conseguimos iluminarla con nuestra tecnología por 60.000€.

Por tanto, la colaboración público-privada ha sido muy importante en el desarrollo de Solarpen. 


  •           ¿Qué ventajas e inconvenientes ves en constituirte como Sociedad Laboral? ¿Qué os hizo decantaros por esta fórmula?



JC: Después de analizar las diferentes fórmulas que hay para constituir una sociedad, nos decantamos por la laboral en primer lugar porque podíamos, o sea, porque cumplíamos con los requisitos legales.

Luego entendíamos que había unas ventajas fiscales importantes, y a la hora de funcionar es un funcionamiento mucho más estrecho, vamos todos codo con codo, a diferencia de la sociedad puramente mercantil que se mueve por el puro interés especulativo, y nosotros íbamos a crear, no a especular. Frente a esa gran empresa que viene a especular, a llevarse lo que puede, mirando solo la peseta, de manera impersonal y luego si tiene que irse o cerrar la empresa, si te vi no me acuerdo. Esa es la gran diferencia. Las sociedades laborales, quienes la conforman son siempre inversores productivos. La gente trabaja más estrechamente, se fomenta el cooperativismo, se cree en que la unión hace la fuerza. Es otra filosofía completamente distinta.


  •             Estáis asociados a Feansal. ¿Qué ventajas os aporta el asociacionismo y que os hizo sindicaros en este tipo de asociaciones?



JC: Pues porque la unión hace la fuerza. Tenemos relaciones y convenios abiertos por ejemplo con una cooperativa de consumidores y usuarios como Zencer, de consumidores de electricidad, o con Contenedomus, al que aportamos la iluminación a su proyecto de viviendas sociales a partir de contenedores obsoletos. Y en proyectos como éste estamos involucradas varias empresas de la economía social que trabajamos codo a codo. Así que no solo los trabajadores de las empresas de economía social trabajan codo a codo, sino que las propias empresas entre sí hacen igual.

Por supuesto también la oportunidad que nos brinda Feansal, como órgano de unión y coordinación, que nos aporta un gran valor, y que siempre está luchando, como patronal que es, por defender nuestros intereses, y de verdad, no de palabra.


  •      ¿Qué demandarías de las Administraciones Públicas?



JC: Bueno eso es tan amplio que podríamos dedicar unas jornadas completas. Pero resumiendo. Por una parte, con respecto a las sociedades laborales, mayor apoyo. Que no estamos nada apoyados. Si tuviéramos las sociedades laborales el apoyo que tienen las empresas del IBEX-35 en este país hubiésemos acabado con el paro. Pero parece que no interesa. Las sociedades laborales son la solución más viable a la crisis actual, yo diría que casi la única. No esperemos que multinacionales vengan a quitar los 6 millones de parados. Porque lo único que buscan es el máximo beneficio económico. Las sociedades laborales somos del territorio, creemos en el territorio, nacemos el territorio y repercutimos nuestros ingresos en el territorio. Eso es crear riqueza y puestos de trabajo. Además fomentan el consumo, el comercio local y hacen que se mueva la microeconomía.

Por otro lado, se nos está castigando a los administradores de las sociedades laborales porque se nos quiere mantener en el régimen de autónomos, que es desfavorable al interés del trabajador. En muy pocas ocasiones se nos deja ir al régimen general. Eso hay que cambiarlo porque es que hay peleas para no ser administrador de la sociedad laboral.

Después, los poderes públicos adjudicadores se les llena la boca de que hay que apoyar a la PyME, al autónomo, la economía social, pero después sus actos nos van encaminados ahí. Nos encontramos muchas licitaciones públicas, contratos públicos, que se favorece a las grandes empresas frente a la pequeña. Por ejemplo, les cuesta adoptar fórmulas como las clausulas sociales, y así no se apoya la empresa local, el empleo local. Que son las que generamos riqueza en el territorio. Yo en todos mis años nunca he visto una multinacional que anteponga el beneficio social al económico.

Por ejemplo, está ahora de moda sacar licitaciones agrupadas por un importe muy alto y eso es imposible para la PyME acceder a ellas. Pero es que además, aunque nos unamos en UTE, no es posible porque la Ley de Contratos del Sector Público, que no beneficia al cooperativismo entre empresas, obliga a que si el pliego de licitación exige una serie de condiciones al licitador, si se presentan en UTE, se les exige esas condiciones a todos y cada uno de los miembros de la misma. Eso hay que cambiarlo, que luego se les llena la boca a los políticos diciendo que hay que apoyar a la economía social y PyMEs, pero luego las principales partidas se las llevan otros.


  •      Preguntarte también por todo ese discurso actual de apoyo al emprendimiento, si os habéis podido beneficiar de alguna de estas medidas para fomentar el empleo y el emprendimiento.



JC: Las reformas están pensadas en las grandes empresas. Porque reducir el impuesto de sociedades al 25% ¿A quién beneficia?, pues a las grandes empresas y a la banca.

Vivimos en un sistema capitalista, y si nos fijamos en EEUU, país capitalista por excelencia, allí se fomenta por todos los medios a la PyME y el autónomo dentro de EEUU, y a las multinacionales se les da dinero para que vayan  al extranjero a conseguir divisas, pero no se les permite especular en el mercado interior porque dañan el tejido empresarial. ¿Por qué aquí si se permiten los oligopolios? Igual falta formación económica.


  •      Para finalizar, ¿Qué papel piensas que pueden jugar las Sociedades Laborales en un contexto como el actual de crisis, con la tasa de desempleo que sufrimos?



JC: Total. La economía social es la piedra angular para salir de la crisis. Permite a la gente desempleada emprender actividades con una serie de beneficios y apoyos, muy pequeños todavía, que si los políticos quisieran respaldarían más y se conseguirían más objetivos. Son PyMEs que se crean y generan su actividad en el entorno, crean empleo y reinvierten sus beneficios en la zona. Y eso es lo que necesita la economía española, una regeneración del tejido empresarial total y desde abajo. Con grandes multinacionales no vamos a salir en la vida de la crisis. Al contrario, podemos caer más en la crisis. Eso se da cuenta cualquier persona.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Lo moderno, para Andalucía, es ser dependiente

El PSOE ahora quiere construir un bloque de izquierdas en España, porque ellos son modernos, mientras que IU, lamentan, está anticuada. Realmente les gusta la palabra "moderno". Deben tener un equipo de marketing electoral obsesionado con dar una imagen de dinamismo, juventud... y luego ponen de cabeza visible a Rubalcaba. Que cosas.

El caso es que no es la primera vez que venden el humo de la modernidad. Aquí en Andalucía, tras 35 años de gobierno social-liberal, se supone que ya hemos pasado por dos modernizaciones. Dos grandes procesos de desarrollo y convergencia con Europa, que iban a hacer que nuestra economía fuese competitiva. El último, la Segunda Modernización de Andalucía, lo lanzaron en 2001 y han tenido la prudencia de quitar el documento de la web de la Junta, no vayamos a recordar lo que prometían.

La cuestión es que tampoco debe de ser tan difícil sacar a Andalucía del atraso relativo. A diferencia de otras regiones del mundo que siempre han sufrido el subdesarrollo, Andalucía fue históricamente el motor económico de España y no es hasta comienzos del siglo XX y muy especialmente en la postguerra cuando comienza su atraso.


Y es que Andalucía fue la primera región industrializada de España. Donde se instaló el primer alto horno. Y durante el siglo XIX, el puerto español por donde entraba más algodón y carbón fue el de Málaga. Un temprano desarrollo industrial textil, siderúrgico y minero al más puro estilo inglés.

Sin embargo, la falta de recursos energéticos, la política arancelaria proteccionista y la estructura de propiedad de la tierra van a dibujar en el siglo XX un giro hacia una economía dependiente, subordinada a núcleos capitalistas lejanos, cuya función es exportar productos agrícolas, minerales y mano de obra, y en la última etapa servir de destino vacacional en verano.

En términos de convergencia real, nuestro PIB per cápita, que había sufrido el mismo proceso histórico que el resto de la economía, se ha estabilizado 25 puntos por debajo de la media nacional.


Y eso por no hablar de otros indicadores como el desempleo, que nos ofrece la tasa más alta de todas la regiones de la UE.

Cabría esperar de un pueblo que logra, tras muchas luchas y sufrimiento, la autonomía necesaria para gobernarse a sí mismo, que hubiese revertido esa situación, desarrollando un nuevo modelo económico que cambiase su posición subordinada, periférica, en la división internacional del trabajo.

Desde luego hemos tenido tiempo, 35 años de autogobierno, y dinero, 80.000 millones de euros solo en fondos europeos.


Pero no, no había voluntad o capacidad política, y nuestros sucesivos gobiernos social-liberales no han hecho otra cosa que profundizar el modelo económico de dependencia periférica. En todo caso sustituyendo el núcleo capitalista dominador del centro y norte peninsular por el centro y norte europeo. Poco más.

Andalucía necesita un nuevo modelo económico centrado en sectores con mayor valor añadido, como el biotecnológico, nuevas fuentes de energía y nuevos materiales, y tiene una juventud cualificada y capaz de hacerse cargo. Pero tiene que abandonar las cadenas del viejo modelo de economía dependiente y para eso hace falta voluntad política, por ejemplo para establecer una banca pública que financie este cambio, una nueva estructura de propiedad de la tierra, hoy anclada en el feudalismo, y una política de gasto público acertada, donde prime la inversión productiva y no de gestión.

Ya es hora de sacudirse de encima a los que defienden la modernidad solo como retórica vacía, y que los que saben hacia donde andar y tienen el valor de hacerlo, den un paso al frente, aunque sean unos antiguos.



viernes, 1 de noviembre de 2013

Los 12 días que ondeó la bandera roja en el Ayuntamiento de Sevilla

El movimiento cantonal en 1873, durante la I República, supone un hecho singular en la historia de España. Un momento de colapso institucional, económico y social, que genera una situación revolucionaria que ni sus propios artífices supieron bien cómo manejar.

Es una explosión efímera, en la mayoría de los casos solo dura unos días, por lo que la mayoría de los bandos y decretos aprobados no se llevaron a efectos por falta de tiempo, y en ese sentido el levantamiento cantonal resulta más interesante por lo que pudo llegar a haber sido que por lo que fue.

Es sin duda significativa la influencia que en el modelo cantonal ejerce la Comuna de París, proclamada en la capital francesa dos años antes, en 1871, y de la que copia la idea del federalismo desde abajo, desde el poder municipal, y entre otras cosas, también la simbología, como la bandera roja, que desde la Comuna es símbolo revolucionario.

En la ciudad de Sevilla, el republicanismo estaba muy polarizado entre conservadores y intransigentes-internacionalistas. Los primeros formados por la burguesía local copaban las instituciones de gobierno.

Las huelgas de 1873 y la presión social lograron mejoras para los trabajadores y que no se reintrodujeran los impuestos de consumos. En su lugar se impusieron contribuciones sobre signos externos de riqueza (caballos de silla, carruajes de lujo, consumo de carne), elevaciones de las cuotas industrial y territorial, y cuantiosos empréstitos a prorrateo entre 25 grandes capitalistas locales.

Esta situación fue respondida por un amplio cierre patronal y la emigración de parte de la gran burguesía. Según el consul francés de la época, muchos de los grandes industriales aprovecharon la huelga para suspender negocios que no podían prosperar por la deplorable situación del país, entre los que citó a “cinco grandes fundidoras, la importante fábrica de porcelana y numerosas fábricas de tejidos”. Miles de trabajadores serían lanzados al paro, lo que llevó al alistamiento de 10.000 voluntarios en las milicias republicanas. La exigencia de armas de estos voluntarios fue permanente desde el 11 de Febrero, ya que solo una cuarta parte de ellos aproximadamente estaban armados al principio.

El 24 de Junio el voluntariado formó retenes armados por la ciudad y requisó el armamento almacenado en la Maestranza. El gobernador se atrincheró en la fábrica de tabacos con la guarnición militar, guardia civil y carabineros, se produjeron enfrentamientos armados y se levantaron barricadas en la Macarena, Triana, San Lorenzo y Alameda. El día 27 se publica la orden de desarme del voluntariado y éste ocupa militarmente Sevilla a excepción de la fábrica de tabacos. Un millar de voluntarios intransigentes malagueños llega a Sevilla el 29. El día 30 se constituye una junta revolucionaria para el gobierno de la ciudad. Los líderes del movimiento son Carreró, pintor, Mingorance, barbero y Ariza, sombrerero. Los bandos dictados declaran la separación de todos los empleados municipales, la entrega de armas de fuego en manos de los particulares y una contribución de millón y medio de pesetas a los mayores contribuyentes, terminando con vivas a la república socialista. Horas después el gobernador compra a los voluntarios malagueños con seis cañones y 20.000 reales, aportados por republicanos conservadores, y aprovechando la desorganización de los alzados, dispersos por la ciudad, entra en el ayuntamiento con 50 hombres y apresa a la junta revolucionaria.

El reinstaurado gobierno desarmó a los batallones de voluntarios mas vinculados a los sucesos y se encarceló a 50 individuos. 700 comerciantes, banqueros e industriales firmaron un manifiesto agradeciendo al gobernador haberlos librado de “los horrores de la anarquía”, también se inició una campaña de donativos para pagar a los voluntarios leales y se intentó organizar un batallón de 1000 jóvenes de “familias acomodadas” en defensa “del orden y la propiedad”.

El día 17 de Julio, ante el colapso del gobierno central, salen emisarios de Madrid para insurreccionar y constituir cantones por todo el país. En Sevilla, en vista del movimiento, deciden el día 18 constituir el cantón pero dirigido por las fuerzas conservadoras y a pesar de la oposición del gobernador, para evitar que se diese por vía insurreccional, pero condenando “el más leve ataque a la propiedad y hasta el menor pretexto para turbar el orden”. A pesar de ello, el día 19 un pelotón de voluntarios libera a los intransigentes socialistas presos, a quienes una multitud acompaña por las calles. Ocupan el ayuntamiento y se constituye una comisión de salud pública. Munícipes y diputados huyen de la ciudad.

La Junta de Salud Pública adoptó las siguientes medidas: Se desestancaron los tabacos y se vendió al público con la rebaja de un tercio del precio las existencias almacenadas en la fábrica. Se estableció una contribución única que gravitara sobre la propiedad de cualquier clase que fuera. Se inició la recaudación de contribuciones extraordinarias a la burguesía local con visitas domiciliarias del voluntariado socialista. En lo laboral se aprobó garantizar el “derecho al trabajo como una extensión del derecho a la vida”. Se limitó la jornada laboral a 8 horas en todas las ocupaciones. Se prohibió que “las mujeres trabajen en los mismos establecimientos industriales donde lo verifiquen los hombres”, para evitar el reemplazo buscando reducir costes laborales. Y se aseguró la mas amplia libertad de negociación entre patronos y obreros, “pudiendo avenirse unos y otros como lo estimen conveniente”. Se declaró además propiedad del cantón a los bosques y se redujo a la mitad la renta de los arrendatarios rústicos y urbanos; Y para evitar el boicot económico se anunció “que los talleres y fábricas que se cierren y las tierras que no se cultiven, serán entregadas a quien los haga producir”.

Se acordó la extensión del cantón andaluz, para lo que partieron columnas de voluntarios intransigentes-socialistas a los pueblos. En Carmona, Ecija y Jerez, los núcleos intransigentes-internacionalistas habían sido neutralizados por el ejercito. En Carmona, una columna de 150 voluntarios estableció una junta revolucionaria, liberando a los 30 jornaleros que seguían presos desde la huelga de segadores. En Écija también se estableció una junta revolucionaria que solo duró tres días por las proximidad del ejército en La Carlota. Se formaron cantones también en Marchena, El Arahal, Paradas y Coria del Río. En Lebrija el cantón estuvo dominado por la burguesía local.

La columna de voluntarios sevillanos que partió a Jerez, el 21 de Julio, no pasó de Utrera, por un enfrentamiento con los vecinos exaltados por las autoridades locales, que exigían su derecho a nombrar una junta revolucionaria sin ingerencias externas. Al paso de la columna se inició un tiroteo desde las casas que dejó bastantes bajas y cientos de cantonales presos. Al día siguiente la llegada de refuerzos desde Sevilla logró la libertad de los presos, sin más enfrentamientos, que volvieron a Sevilla a defender la ciudad ante la amenaza de ataque del ejército. Dos Hermanas, Osuna y Morón se opusieron al movimiento cantonal.


El 28 de Julio las tropas del General Pavia, que salieron de Madrid el día 21 destino a Córdoba, comenzaron su asalto a Sevilla. Pavía rehusó cualquier negociación y eligió atacar por la parte mejor fortificada de la ciudad buscando un resultado previsiblemente cruento (el mismo lo llamó una calaverada militar). El ejército cuantificó 300 bajas en el ataque entre sus filas. La resistencia cantonal estaba mermada y desorganizada, solo los internacionales combatieron con convicción. Finalmente el día 30 ocupó la ciudad. Se desarmó a los voluntarios y se nombraron 200 Guardias Civiles. Se sucedieron las detenciones, ejecuciones y destierros, muchos de ellos con destino a las Islas Marianas en el Pacífico.

*Fuente principal: Republicanismo y Anarquismo en Andalucía; A. López Estudillo