jueves, 3 de julio de 2014

Si tuviéramos las sociedades laborales el apoyo que tienen las empresas del IBEX-35 en este país hubiésemos acabado con el paro.


Con motivo del Máster de Economía social tuve recientemente la ocasión de entrevistar de primera mano a algunos de los protagonistas que, desde sus empresas, construyen el modelo de economía social en Andalucía.

En un momento como éste, en el que el modelo capitalista neoliberal ha mostrado su estrepitoso fracaso en garantizar el bienestar de la población y el desarrollo económico, estas alternativas empresariales basadas en otros principios humanistas y democráticos han demostrado su mejor resistencia a la crisis, de conservación del empleo y vinculación con el territorio. Demostrando que pueden ser una magnífica alternativa para un nuevo modelo productivo.

Quiero aprovechar el blog para transcribir una de éstas entrevistas y comenzar con ello una serie de artículos sobre economía social.

El entrevistado es José Carlos García, director técnico de Solarpen SAL, una empresa con 7 años de experiencia en el campo de la iluminación LED y energías renovables y con una clara orientación innovadora. La entrevista se realiza en la sede de esta empresa en el Parque Tecnológico CITEC en Gelves, junto al río.


  •      Buenos días José Carlos, quiero comenzar preguntándote por la empresa. ¿Qué es Solarpen? ¿Cómo se gesta el proyecto y que perspectivas de futuro tenéis?



JC: Solarpen es una sociedad anónima laboral que tiene 15 socios, parte capitalistas y parte laborales. El 91% del capital está en manos de los trabajadores, con un total desembolsado de 481.000 euros.

El proyecto se inicia en el 2007 y se constituye en 2008. Nos reunimos un grupo de personas que venimos del mundo de la energía, electrónica, sector transporte y comercio exterior. Cada socio con una formación y bagaje laboral distinto.

Barajamos las distintas posibilidades para constituir Solarpen y llegamos a la conclusión que la sociedad laboral era la fórmula que más nos interesaba por sus ventajas frente a otros modelos.

Empezamos a trabajar primero fabricando captadores solares y posteriormente empezamos a desarrollar la tecnología LED. Llegamos a un acuerdo con Fidetia, que es una fundación de la Universidad de Sevilla, y a través del departamento de arquitectura de ordenadores de Ingeniería Superior Informática empezamos a desarrollar tecnología propia para desarrollar nuestros productos.

Esos fueron los primeros embriones de los que sacamos los prototipos iniciales y tomamos como banco de pruebas al municipio de Valdelarco, Huelva. Donde se instalaron y ensayaron esos primeros prototipos y luego ya se lanzó el producto definitivo. Fue el primer municipio de España iluminado con tecnología LED y tuvo repercusión en todos los medios de comunicación nacionales y en revistas especializadas a nivel internacional.

Hemos seguido colaborando con Fidetia, evolucionando y desarrollando nuevos productos. Ya con más de 1500 referencias de productos, la mayoría con patentes mundiales. Referencia en el mercado nacional de la iluminación a pesar de la competencia de las grandes marcas extranjeras como Phillips, Osram, etc.

También en el campo de las renovables hemos desarrollado con patente mundial farolas LED alimentadas por paneles solares. Con muy buena acogida en el mercado porque está demostrado que el coste en obra civil de llevar la acometida eléctrica a una zona nueva frente a la instalación de farolas fotovoltaicas es mucho más caro.  Nuestro proyecto referencia es la carretera más larga dotada en España con iluminación LED fotovoltaica que es la salida de Arahal hacia la A-92. Con un trazado complejo, porque cruza la vía del tren, y cuyo coste de iluminación era 463.000€ y nosotros conseguimos iluminarla con nuestra tecnología por 60.000€.

Por tanto, la colaboración público-privada ha sido muy importante en el desarrollo de Solarpen. 


  •           ¿Qué ventajas e inconvenientes ves en constituirte como Sociedad Laboral? ¿Qué os hizo decantaros por esta fórmula?



JC: Después de analizar las diferentes fórmulas que hay para constituir una sociedad, nos decantamos por la laboral en primer lugar porque podíamos, o sea, porque cumplíamos con los requisitos legales.

Luego entendíamos que había unas ventajas fiscales importantes, y a la hora de funcionar es un funcionamiento mucho más estrecho, vamos todos codo con codo, a diferencia de la sociedad puramente mercantil que se mueve por el puro interés especulativo, y nosotros íbamos a crear, no a especular. Frente a esa gran empresa que viene a especular, a llevarse lo que puede, mirando solo la peseta, de manera impersonal y luego si tiene que irse o cerrar la empresa, si te vi no me acuerdo. Esa es la gran diferencia. Las sociedades laborales, quienes la conforman son siempre inversores productivos. La gente trabaja más estrechamente, se fomenta el cooperativismo, se cree en que la unión hace la fuerza. Es otra filosofía completamente distinta.


  •             Estáis asociados a Feansal. ¿Qué ventajas os aporta el asociacionismo y que os hizo sindicaros en este tipo de asociaciones?



JC: Pues porque la unión hace la fuerza. Tenemos relaciones y convenios abiertos por ejemplo con una cooperativa de consumidores y usuarios como Zencer, de consumidores de electricidad, o con Contenedomus, al que aportamos la iluminación a su proyecto de viviendas sociales a partir de contenedores obsoletos. Y en proyectos como éste estamos involucradas varias empresas de la economía social que trabajamos codo a codo. Así que no solo los trabajadores de las empresas de economía social trabajan codo a codo, sino que las propias empresas entre sí hacen igual.

Por supuesto también la oportunidad que nos brinda Feansal, como órgano de unión y coordinación, que nos aporta un gran valor, y que siempre está luchando, como patronal que es, por defender nuestros intereses, y de verdad, no de palabra.


  •      ¿Qué demandarías de las Administraciones Públicas?



JC: Bueno eso es tan amplio que podríamos dedicar unas jornadas completas. Pero resumiendo. Por una parte, con respecto a las sociedades laborales, mayor apoyo. Que no estamos nada apoyados. Si tuviéramos las sociedades laborales el apoyo que tienen las empresas del IBEX-35 en este país hubiésemos acabado con el paro. Pero parece que no interesa. Las sociedades laborales son la solución más viable a la crisis actual, yo diría que casi la única. No esperemos que multinacionales vengan a quitar los 6 millones de parados. Porque lo único que buscan es el máximo beneficio económico. Las sociedades laborales somos del territorio, creemos en el territorio, nacemos el territorio y repercutimos nuestros ingresos en el territorio. Eso es crear riqueza y puestos de trabajo. Además fomentan el consumo, el comercio local y hacen que se mueva la microeconomía.

Por otro lado, se nos está castigando a los administradores de las sociedades laborales porque se nos quiere mantener en el régimen de autónomos, que es desfavorable al interés del trabajador. En muy pocas ocasiones se nos deja ir al régimen general. Eso hay que cambiarlo porque es que hay peleas para no ser administrador de la sociedad laboral.

Después, los poderes públicos adjudicadores se les llena la boca de que hay que apoyar a la PyME, al autónomo, la economía social, pero después sus actos nos van encaminados ahí. Nos encontramos muchas licitaciones públicas, contratos públicos, que se favorece a las grandes empresas frente a la pequeña. Por ejemplo, les cuesta adoptar fórmulas como las clausulas sociales, y así no se apoya la empresa local, el empleo local. Que son las que generamos riqueza en el territorio. Yo en todos mis años nunca he visto una multinacional que anteponga el beneficio social al económico.

Por ejemplo, está ahora de moda sacar licitaciones agrupadas por un importe muy alto y eso es imposible para la PyME acceder a ellas. Pero es que además, aunque nos unamos en UTE, no es posible porque la Ley de Contratos del Sector Público, que no beneficia al cooperativismo entre empresas, obliga a que si el pliego de licitación exige una serie de condiciones al licitador, si se presentan en UTE, se les exige esas condiciones a todos y cada uno de los miembros de la misma. Eso hay que cambiarlo, que luego se les llena la boca a los políticos diciendo que hay que apoyar a la economía social y PyMEs, pero luego las principales partidas se las llevan otros.


  •      Preguntarte también por todo ese discurso actual de apoyo al emprendimiento, si os habéis podido beneficiar de alguna de estas medidas para fomentar el empleo y el emprendimiento.



JC: Las reformas están pensadas en las grandes empresas. Porque reducir el impuesto de sociedades al 25% ¿A quién beneficia?, pues a las grandes empresas y a la banca.

Vivimos en un sistema capitalista, y si nos fijamos en EEUU, país capitalista por excelencia, allí se fomenta por todos los medios a la PyME y el autónomo dentro de EEUU, y a las multinacionales se les da dinero para que vayan  al extranjero a conseguir divisas, pero no se les permite especular en el mercado interior porque dañan el tejido empresarial. ¿Por qué aquí si se permiten los oligopolios? Igual falta formación económica.


  •      Para finalizar, ¿Qué papel piensas que pueden jugar las Sociedades Laborales en un contexto como el actual de crisis, con la tasa de desempleo que sufrimos?



JC: Total. La economía social es la piedra angular para salir de la crisis. Permite a la gente desempleada emprender actividades con una serie de beneficios y apoyos, muy pequeños todavía, que si los políticos quisieran respaldarían más y se conseguirían más objetivos. Son PyMEs que se crean y generan su actividad en el entorno, crean empleo y reinvierten sus beneficios en la zona. Y eso es lo que necesita la economía española, una regeneración del tejido empresarial total y desde abajo. Con grandes multinacionales no vamos a salir en la vida de la crisis. Al contrario, podemos caer más en la crisis. Eso se da cuenta cualquier persona.


miércoles, 14 de mayo de 2014

La crisis de los ricos

Es una imagen común en nuestro imaginario colectivo la de los altos ejecutivos de Wall Street saltando al vacío desde sus despachos, en los rascacielos de Manhattan, tras el crack bursátil del 29. Probablemente tenga más de leyenda que de realidad, pero lo que sí es claro es que muchas grandes fortunas se arruinaron con aquella crisis.

No parece sin embargo que eso sea lo que está ocurriendo con la crisis actual. De hecho, esta crisis para las clases privilegiadas parece un banquete, una barra libre para acaparar todos los recursos en sus manos.

Lo dicen ellas. Se lo cuentan a sí mismas a través de sus agencias rating (que no viene de rata, sino de rate, que significa tasa o índice). Y que sirven para indicar donde está el negocio.

Así, en su último informe Standard & Poors (normales y pobres, en castellano), indicaba como claramente ellos y ellas ya no estaban en crisis. La crisis era ya solo cosa de las clases trabajadoras.


Los márgenes de beneficios de las 500 compañías S&P retornan a su máximo histórico, reza el gráfico. Que además nos deja ver como sí que hubo una crisis entre 2008 y 2009, en la que perdieron dinero. Era cuando se hablaba de refundar el capitalismo y embridar los mercados. Pero que a partir de ahí ya la crisis pasó a ser un expolio a los trabajadores y trabajadoras, y un nuevo modelo de acumulación por desposesión.

Pero hay una segunda parte en esta historia. Y es que estos altos beneficios no se están reinvirtiendo en la producción, porque hay que mantener bajos los salarios y alto el desempleo para mantener el negocio de la crisis. ¿Y a donde van a parar? Pues a depósitos en paraísos fiscales y sobre todo al consumo ostensible de productos de lujo.



Y así lo muestra S&P, como los beneficios de las empresas dedicadas al lujo supera con creces los ya de por sí altos beneficios de su índice 500. 

Así, entre 2010 y 2011 el sector del lujo creció un 20% en España y para 2012 creció otro 15%, sosteniendo el ritmo del 15% en 2013. Las ventas de coches de lujo aumentaron un 83% en 2011, según la ANFAC, logrando Rolls-Royce su record histórico de ventas, superando su anterior marca de 1978 (Curiosamente en otra crisis).

Pero en esta lógica de acumulación por desposesión, los ricos y ricas no se podrían estar haciendo más ricos sin que los y las pobres se estén haciendo a la vez más pobres. Y en eso España va a la cabeza. Siendo el país de la OCDE donde más se empobrecen los segmentos más pobres, aumentando así las desigualdades.



Y esta lógica no se detiene. Cada vez que un organismo internacional pide nuevas reformas, en realidad se refiere a que hay que desarmar cualquier límite legal que impida este saqueo a las clases más desfavorecidas. Así ahora los mercados internacionales han puesto sus miras en Francia. Un país que aun mantiene buena parte de su estado del bienestar. 

De ahí el giro conservador del gobierno francés. Los mercados empiezan a colocar a sus peones para el asalto a Francia. Y el nuevo primer ministro, Valls, muy celebrado aquí por sus orígenes españoles, aprueba la primera tanda de recortes. Pero los mercados se impacientan y hace solo unos días, el gran especulador mundial George Soros amenazaba a Francia con quedar peor que España si no atajaba el "excesivo poder sindical", y la calificaba como "el enfermo de Europa", por su gasto público en políticas sociales.

Por tanto no es ninguna casualidad el ataque a la imagen y las finanzas de los sindicatos, como no lo es el ataque al derecho a huelga, pidiendo condenas de prisión a huelguistas que no se veían desde la dictadura.

Por tanto es urgente dejar de oir los cantos de sirena de la derecha que nos instan a dejarnos llevar por sus reformas, con la promesa de algún día sacarnos de la crisis, porque no es sino a los acantilados a donde nos llevan. 

viernes, 25 de abril de 2014

La fábrica de alfileres

Ha pasado ya un año desde que en Abril de 2013 echara a andar este blog. Tengo que confesar que lo comencé por obligación, como un ejercicio de un curso on-line sobre TIC´s, que me animó el feedback que recibí con los primeros post, y que ha resistido a pesar de mi tendencia natural a discutir de economía con una cerveza por delante en lugar de un teclado.

El caso es que he pensado aprovechar este primer aniversario para explicar el porqué del nombre del blog. Al fin y al cabo es lo que primero me preguntan siempre y solo quienes han estudiado algo de historia del pensamiento económico saben. Quiero aclarar que nunca he trabajado en ninguna fábrica de alfileres y ni siquiera me consta que en España haya alguna. Tampoco es una metáfora de la creación de comentarios punzantes ni nada tan poético. Es algo más sencillo.

El nombre viene del libro más importante del que es considerado padre de la ciencia económica moderna. Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones de Adam Smith. Que en su libro primero, dedica su primer capítulo a la importancia de la división del trabajo para el aumento de la productividad. Para demostrar su teoría pone como ejemplo una fábrica de alfileres, y de ahí el título del blog. Este es el fragmento íntegro:

"Tomemos como ejemplo una manufactura de poca importancia, pero a cuya división del trabajo  se ha hecho muchas veces refrenda: la de fabricar alfileres. Un obrero que no haya sido  adiestrado en esa clase de tarea (converja por virtud de la división del trabajo en un oficio  nuevo) y que no este" acostumbrado a manejar la maquinaria que en él se utiliza (cuya  invención ha derivado, probablemente, de la división del trabajo), por más que trabaje, apenas  podría hacer un alfiler al día, y desde luego no podría confeccionar mas de veinte. Pero dada la  manera como se practica hoy día la fabricación de alfileres, no solo la fabricación misma  constituye un oficio aparte, sino que esta dividida en varios ramos, la mayor parte de los cuales  también constituyen otros tantos oficios distintos. Un obrero estira el alambre, otro lo endereza,  un tercero lo va cortando en trozos iguales, un cuarto hace la punta, un quinto obrero esta  ocupado en limar el extremo donde se va a colocar la cabeza. A su vez la confección de la  cabeza requiere dos o tres operaciones distintas: fijarla es un trabajo especial, esmaltar los  alfileres, otro, y todavía es un oficio distinto colocarlos en el papel. En fin, el importante trabajo  de hacer un alfiler queda dividido de esta manera en unas dieciocho operaciones distintas, las  cuales son desempeñadas en algunas fabricas por otros tantos obreros diferentes, aunque en  otras un solo hombre desempeñe a veces dos o tres operaciones. He visto una pequeña fabrica  de esta especie que no empleaba mas que diez obreros, donde, por consiguiente, algunos de  ellos tenían a su cargo dos o tres operaciones. Pero a pesar de que eran pobres y, por lo tanto, no  estaban bien provistos de la maquinaria debida, podían, cuando se esforzaban, hacer entre todos, diariamente, unas doce libras de alfileres. En cada libra había mas de cuatro mil alfileres de  tamaño mediano. Por consiguiente, estas diez personas podían hacer cada día, en conjunto, mas  de cuarenta y ocho mil alfileres, cuya cantidad, dividida entre diez, correspondería a cuatro mil  ochocientos por persona. En cambio si cada uno hubiera trabajado separada e  independientemente, y ninguno hubiera sido adiestrado en esa clase de tarea, es seguro que no  hubiera podido hacer veinte, o, tal vez, ni un solo alfiler al día; es decir, seguramente no hubiera  podido hacer la doscientascuarentava parte, tal vez ni la cuatromilochocientosava parte de lo  que son capaces de confeccionar en la actualidad gracias a la división y combinación de las diferentes operaciones en forma conveniente."
A. Smith; La Riqueza de las Naciones; Libro 1; Capítulo 1


Y así lo recoge Michael Goodwin en su divertido comic sobre historia económica "Economix":



El caso es que, no solo por la división del trabajo, la productividad del trabajo ha ido creciendo a lo largo del siglo XX y XXI. Sin embargo, su retribución, o sea el salario, no le ha seguido al mismo ritmo, generando un creciente diferencial que ha ido a parar a las ganancias de la clase capitalista.


Aquí tenemos esa relación en EEUU, y como esa ruptura se produce de manera muy clara a mediados de los 70, coincidiendo con el giro conservador en occidente y la implantación del pensamiento neoliberal en economía. Cuando hablaban de libertad querían decir trabajar más y cobrar menos, como el encarcelado Diaz Ferran.

Pues en España, la actual crisis solo ha servido para incrementar más esa separación, de hecho, al principio de la crisis la patronal lanzó la consigna de vincular los salarios a la productividad en lugar de al IPC. Y lanzaron toda una batería de argumentos para demostrar sus beneficios sobre la economía. Hasta entonces la productividad había subido menos que los precios y les pareció un buen negocio. Unos meses después nunca más se volvió a hablar de ello. Con el país en riesgo de deflación y la productividad creciendo a base de explotación laboral, ya no les salían las cuentas. Es fácil de intuir, España está produciendo prácticamente lo mismo que hace cuatro años a niveles de PIB, pero con dos millones de trabajadores y trabajadoras menos. Está claro que los que quedan están asumiendo, sin cobrar más sino todo lo contrario, lo que antes hacían los que han echado.

Así que la patronal ya no pide ligar los salarios a nada, simplemente bajarlos y punto. Incluso acabar con el Salario Mínimo Interprofesional y cualquier atisbo de límite legal a la explotación más salvaje. Y aquí vuelvo a Adam Smith para recordar lo que opinaba al respecto: “Nuestros comerciantes e industriales se quejan mucho de los efectos perjudiciales de los altos salarios, porque suben los precios y por ello restringen la venta de sus bienes en el país y en el exterior. Nada dicen de los efectos dañinos de los beneficios elevados. Guardan silencio sobre las consecuencias perniciosas de sus propias ganancias”. A lo cual apostillaba: "Ninguna sociedad puede florecer y ser feliz si la inmensa mayoría de sus miembros, los trabajadores, son pobres y miserables".

Y es que hay una sentencia de Adam Smith de la que nunca se acuerdan en las facultades de economía: "Cualquier propuesta de una nueva ley o regulación comercial que venga de esta categoría de personas (los capitalistas) debe ser considerada siempre con la máxima precaución y nunca debe ser adoptada sino después de una investigación prolongada y cuidadosa, desarrollada no solo con la atención más escrupulosa, sino también con el máximo recelo. Hay que tener en cuenta que provendrá de una clase de hombres cuyos intereses nunca coinciden exactamente  con los de la sociedad, que tienen generalmente un interés en engañar e incluso oprimir a la comunidad y que, de hecho, la han engañado y oprimido en numerosas ocasiones".

Y es por eso que desde mi formación marxista reivindico a Adam Smith, un tipo que estudió economía para luchar contra la pobreza, y que como decía Galbraith "es demasiado sabio y entretenido para relegarlo entre los conservadores, pocos de los cuales lo han leído alguna vez".