Después de casi 30 años, el consumo de pan vuelve a crecer en España. El gobierno lo achaca al descenso del precio (un moderado 1´9%), sin importarle lo más mínimo el carácter demostradamente inelástico de la respuesta de la demanda de pan a las variaciones del precio. Los tertulianos y tertulianas hablan de la vuelta a los sabores de la infancia, de la dieta mediterránea, de la cultura del pan y de cualquier cosa que se les ocurre.
El caso es que en dos años hemos pasado de ser los europeos y europeas que menos pan consumían a ponernos a la cabeza. Y este hecho encierra importantes verdades económicas que van más allá de la moda o el gusto de los consumidores.
La cuestión es que el pan es el ejemplo paradigmático de un bien inferior. Que es como los y las economistas llamamos a los bienes que tienen una elasticidad-renta negativa. O sea, que según aumenta la renta del consumidor, se reduce la demanda de ese bien. O bien, al contrario, que cuando cae la renta, aumenta su demanda.
El pan ocupaba una porción importante de las rentas de subsistencia de las familias españolas en la trancisión, pero en la medida en que éstas fueron aumentando se fue sustituyendo el consumo de pan por carne, pescado, fruta, etc. Bienes normales y de lujo, que fueron ocupando la cesta de la compra en los hogares.
El retorno al consumo generalizado del pan es solo un indicador del empobrecimiento de los hogares españoles, la vuelta a los hábitos de consumo de subsistencia. Pero hay indicadores mucho más claros y directos:
No solo asistimos al incremento objetivo de la pobreza, con casi un tercio de la población en riesgo de pobreza o exclusión social. Si no que el empeoramiento de las condiciones laborales y la caída de los salarios, gracias a la reforma laboral, nos sitúa ante un nuevo tipo de pobreza. El pobre-trabajador. O sea, aquel que a pesar de trabajar una jornada laboral completa no es capaz de salir del umbral de la pobreza.
Todo ello, mientras las rentas del capital no dejan de crecer, transformando estas rebajas salariales directamente en plusvalía absoluta, en lugar de bajar los precios para ganar competitividad. Por lo que se produce una gran polarización de la sociedad entre ricos y pobres.
Si nos atenemos al coeficiente de Gini, España es ahora mismo el país con mayor desigualdad social de la UE después de Letonia (35´7).
El país retrocede 30 años y no solo en hábitos de consumo, también en estructura social, en derechos laborales y sociales, etc.
Decía el anarquista ruso Kropotkin en "La conquista del pan", que un país que produce en abundancia no puede mantener a su gente en la pobreza. Esperemos que el pueblo no se conforme mucho más con las migajas de la subsistencia. Porque no se puede salir de la pobreza material sin antes abandonar la pobreza de espíritu.
Y es que esta crisis, que dura 6 años y no se le ve fin, tiene algunas curiosas particularidades respecto a las anteriores. Una crisis normal dibuja una U en la senda del PIB, la producción cae y luego se recupera y crece. Las empresas reducen sus márgenes de beneficio, algunas cierran, las menos eficientes. El consumo cae por la desconfianza de los consumidores, a la vez que aumenta el ahorro. Lo normal de una crisis cíclica del capitalismo.
Aquí la crisis empezó así, pero a estas alturas ya es otra cosa. ¿A qué me refiero?
Caída y recaída del PIB; de la U a la L:
Pasamos nuestra U entre 2008 y 2011. Luego, coincidiendo con las primeras medidas del gobierno de Rajoy, la economía volvió a caer y dos años después parece que la caída ha parado, pero no crece, se estanca, en lo que se conoce como una salida en L.Y como con esas tasas tan bajas no se crea empleo, la salida técnica de la recesión que tanto pregona el gobierno, en realidad, no va a cambiar la grave situación social del país.
El consumo ya no es cuestión de confianza; Del no querer al no poder:
El consumo sí ha caído, un 3% estos dos años, registrando la Demanda Agregada nacional una caída de 10 puntos desde 2005. Sin embargo no se debe a la desconfianza. Lo fue al principio de la crisis, cuando se compensaba con el incremento del ahorro, pero no ahora, cuando el ahorro también cae y a lo que asistimos es a la disminución de la Renta Disponible de los hogares. O sea, al empobrecimiento generalizado de los trabajadores españoles.
Beneficios empresariales en expansión; ¿Crisis para quién?:
Bajando además especialmente en los tramos salariales más bajos, los de los trabajadores y trabajadoras no cualificados, y llegando, por el contrario, a subir hasta un 7% en el caso de los altos directivos. Incrementando la brecha salarial y la desigualdad.
Sin embargo, con las rentas del capital pasa todo lo contrario. Los beneficios has aumentado un 29%. Cada vez mayor parte del PIB, de todo lo que se produce, va a parar a los bolsillos de los y las capitalistas y menos a los de los trabajadores y trabajadoras. Hasta el punto de que por primera vez, en 2012, el total de beneficios fue mayor que el total salarial. Teniendo en cuenta que los beneficios se los reparten entre unos pocos y los salarios entre muchos.
Y no parece que sea casualidad que sea precisamente España, el país desarrollado donde más graves son las agresiones que se están cometiendo contra los derechos civiles y laborales, donde peor es la situación de los trabajadores y trabajadoras y donde al mismo tiempo mayor es el crecimiento del beneficio empresarial (excedente bruto de explotación).
Este es el verdadero objetivo de la reforma laboral del gobierno. Crear empleo no debe ser cuando lo que ha conseguido es un millón y medio más de parados y paradas. Pero incrementar las tasas de beneficios a costa de bajar los salarios, eso lo ha hecho sobresalientemente.
El resto de la política parece en la misma linea, cuando se rescatan bancos y se denuncia la ley antidesahucios andaluza. Los impuestos que pagan los hogares suben un 3,6%, el de sociedades que pagan las empresas desciende un 16%, en términos reales en el tercer trimestre de 2013. Y así todo.
Un nuevo modelo de acumulación:
Cabría pensar que se está aplicando la misma receta neoliberal de los años 80. Más productividad y menos salarios para incrementar las tasas de beneficios. Sin embargo hay un elemento novedoso. Esta tendencia se está dando muy rápido y sin crecimiento económico.
Si la economía no crece, si no se crea nueva riqueza, ¿de donde salen estos nuevos beneficios?. En otras palabras, desde los años 80, con la receta neoliberal, la tarta que producíamos cada año era cada vez más grande. Los obreros y obreras, a pesar de ello, no incrementaban su porción, que era constante, mientras los y las capitalistas se quedaban toda esa nueva tarta. Había un reparto desigual, injusto, de la nueva renta creada. Pero el trabajador seguía manteniendo su nivel de vida.
Ahora sin embargo la tarta no crece, de hecho es más pequeña. ¿como es que la porción capitalista es más grande? Porque se están comiendo nuestro trozo de tarta y nos dejan solo unas migajas. Esto ya no es un reparto desigual, es un robo.
En palabras del catedrático de economía aplicada, de la Universidad de Sevilla, Manuel Delgado Cabeza: "Hemos entrado en un régimen de acumulación por desposesión, lo que acumula el capital es apropiación de riqueza ya existente".
Así, los bancos se han hecho con un un extenso patrimonio inmobiliario, pero no han construido nada, son las casas de las familias trabajadoras desahuciadas. Igual pasa con los que antes era patrimonio colectivo, social, los recursos que el Estado destinaba al sostenimiento del estado del bienestar y ahora van a parar a manos privadas vía rescate bancario, déficit de tarifa eléctrica o intereses de deuda. Y en definitiva, los salarios que desaparecen y van a parar directamente a la cuenta de resultado.
El problema es que esta estrategia además de indigna y criminal, es totalmente miope porque el saqueo del país a corto plazo va a terminar destruyendo las bases de la economía e imposibilitando la recuperación durante décadas. El 96% de nuestro PIB depende de la demanda agregada interna, que depende del consumo y el gasto público, y que por tanto se ve muy afectada negativamente por el empobrecimiento generalizado y la austeridad. Si los dejamos, si permitimos que se salgan con la suya, acabaremos con un país paralizado y pobre, y unos cuantos rentistas con abultadas cuentas en Suiza. Su salida a la crisis no es una salida, es un pozo.
Las pensiones públicas no son sostenibles. Hazte un plan de pensiones.
¿A que os suena?... Este mensaje lo han repetido incansablemente todas las autoridades y poderes fácticos desde que empezó la crisis. Y han dado pasos, precarizando las actuales prestaciones, para que sea creíble. Por aquello de las expectativas racionales.
Sin embargo las pensiones sí que son sostenibles, no voy a insistir en demostrarlo porque ya escribí sobre ello en Abril y antes que yo lo han hecho notables economistas como Vincenç Navarro. Sin embargo, sí me interesa traer aquí el porqué de este discurso tan insistente.
Habría que empezar por explicar como funciona un banco. De manera resumida. Si digo que todos los bancos están en quiebra dirán que soy un exagerado, que la crisis no es tan grave. Sin embargo no tiene que ver con la crisis, es la propia naturaleza del negocio bancario. Todos los bancos tienen pasivos exigibles a corto que no cubren con su activo, ya que éste es realizable a largo plazo. En conclusión, quiebra técnica.
¿A qué me refiero? Veamos una simplificación. El señor A ingresa 100€ en un banco que le ha tocado en la quiniela, el banco guarda las reservas legales del depósito (un 5%) y le presta el resto, 95€, al señor B a 5 años. Este señor usa el dinero para comprar en la tienda de C, que lo ingresa en el banco. El banco vuelve a reservar un 5% y le presta los otros 90´25€ a D, también a 5 años, que se los da a E y los ingresa. En estos momentos, A, C y E pueden sacar del banco, en cuanto lo deseen, a la orden, 285´25€, sin embargo, en el banco solo hay los 100€ del principio. El banco está creando dinero a través del crédito.
Este desfase entre lo que resulta exigible a corto plazo y los derechos de cobro a largo plazo supone un importante gap de liquidez para los bancos. Es lo que los y las economistas llamamos descalce de plazos. Y llegados a este punto es cuando se nos viene a la mente el tercer momento que todos recordamos de Eric Cantona. Después de la patada voladora a un hincha y el anuncio aquel en que decía "au revoir", aquella campaña de 2010 en que pedía que todos retirásemos nuestro dinero de los bancos para quebrar el sistema.
Y no le falta razón al ex-futbolista. Claro, que este riesgo sistémico de quiebra aumenta no solo por la percepción del mismo, por la posibilidad de un pánico y una retirada masiva de fondos. También aumenta cuanto mayor sea este gap, y por tanto más frágil sea el sistema. Para ello se analizan los ratios de liquidez y solvencia (contemplando también el neto patrimonial) de las entidades financieras.
Si nos atenemos al principal de esos indicadores, el ratio de solvencia Core Capital, que es igual al capital principal entre el pasivo exigible, vemos que los mejores resultados los obtienen las siguientes entidades:
Y todas las demás entidades con ratios más bajos. La mayoría rondando el 5% de las reservas legales exigibles. Esto significa que en el mejor de los casos, el banco soportaría una fuga de capital del 11% antes de no poder atender a sus obligaciones.
Sin embargo, es muy difícil que una parte significativa de los clientes retiren sus fondos de los bancos, por eso la iniciativa Cantoná no funcionó. ¿o sí?. Pues sí, pero de una manera perversa. No fueron los pequeños ahorradores y asalariados quienes sacaron su dinero. Han sido las grandes fortunas las que desde el comienzo de la crisis han protagonizadouna auténtica fuga de capitales del sistema financiero español. Es lógico. Son los que realmente saben de economía y entendieron la fragilidad de los bancos españoles, la misma que los había enriquecido con la burbuja y ahora los amenazaba con quebrar y llevarse por delante sus fortunas ganadas con la especulación.
¿Y a donde va todo ese dinero que sale de España? Pues principalmente a Alemania en Europa y a paraísos fiscales. Sitios donde guardar el dinero con seguridad.
¿Pero realmente había peligro? Pues la liquidez de los bancos españoles era realmente preocupante, con un endeudamiento enorme y con la cartera llena de activos tóxicos, que no podían vender para ganar liquidez porque no valían ni una fracción de su valor contable. ¿Y que pasa cuando los bancos se quedan sin liquidez para respaldar sus depósitos? Pues un corralito. Forlmente tu dinero está en el banco pero no puedes sacarlo, porque en realidad no está. Al final hay que ajustar y quitarte una parte de tus ahorros para que se ajusten a lo que hay. Una quita, como en Chipre, o un cambio de tus ahorros a otra moneda que valga menos, como en Argentina. En todo caso, pierdes.
Y ya en 2010, el premio nobel de economía J. Stiglitz situaba a España en la senda del corralito por sus similitudes con la Argentina de principios de siglo. En cualquier caso, habría que decir que el FROB garantiza los depósitos hasta 100.000 € en España (digamos que es como un seguro del Estado), siempre y cuando no quiebre también el FROB, claro.
Pues bien, estábamos en que los bancos, una vez que estalla la crisis, se dan cuenta de que necesitan urgentemente liquidez (por eso dejan de dar créditos por más avales que tengas y empiezan a cobrar por todo), y que los ricos, que se lo huelen, empiezan a llevarse su dinero al extranjero, agravando seriamente la situación. ¿Cual es la estrategia de la banca entonces? La estafa de las preferentes.
Las preferentes son el producto perfecto para esta situación. Son inversiones de altísimo riesgo, puesto que van a capital y por tanto sirven para cubrir las necesidades de liquidez, no están garantizadas y tienen que asumir pérdidas. Además son renta perpetua, por lo que no son exigibles. Es la manera ideal de captar liquidez. Y todos los bancos se lanzaron a una feroz campaña por convertir depósitos de ahorradores en participaciones preferentes. Para 2011 ya habían captado 30.000 millones de Euros en preferentes.
Esta estrategia tenía dos problemas. La primera es que era una estafa, la segunda que no era suficiente. De lo primero no hay mucho más que decir, han sido abundantes los titulares, ancianos firmando con la huella dactilar, bebés de 10 meses poseedores de preferentes, en fin, legislación penal pura y dura, a pesar de que todavía nadie haya ido a la cárcel. Solo Blesa, uno de los autores intelectuales de la estafa, la pisó unos días y al final acabaron condenando al juez.
El rescate, por su parte, se nos vendió como un crédito de 40.000 millones de Euros "en condiciones muy ventajosas" de Europa a nuestros bancos. En realidad era un préstamo a España, con una serie de contraprestaciones políticas en forma de recortes, ya que aumentaba en déficit público. Luego España transfería ese dinero a los bancos y se acabó, porque un año después el gobierno reconocía que no se iba a recuperar ese dinero. Ya no nos estafan los bancos, ahora es directamente el gobierno el que lo hace.
Los bancos necesitan seguir captando liquidez, y es aquí cuando viene la última estafa masiva a los ciudadanos. los planes privados de pensiones. Ya la Unión Europea, en su Libro Blanco sobre las Pensiones, recomendaba a los españoles que se abrieran planes privados para garantizar su jubilación. Yo diría para garantizar el pago a sus bancos. Y es que, estos planes privados suponen que una parte de la renta anual de los trabajadores y trabajadoras quede bloquedada por 30 ó 40 años en poder de los bancos para que especulen con ella. Es una inyección de liquidez no exigible a hasta muy largo plazo, justo lo que necesitan.
Pero veamos si este es un buen consejo desde el punto de vista económico. Comparando los resultados del estudio realizado en 2011 por el profesor Pablo Fernandez del IESE-Business School, que analizaba la rentabilidad en los últimos diez años de los 532 planes de pensiones privados:
Solo 2 fondos de los 532 superaron la rentabilidad de los Bonos de Estado a 10 años
3 fondos de los 532 superaron el 4% de rentabilidad
Solo 27 fondos de los 532 superaron la inflación promedio (2,8%)
Mientras que 191 fondos tuvieron una rentabilidad promedio negativa
En el periodo Diciembre 2001- Diciembre 2011 la rentabilidad del IBEX-35 fue del 4,3% y la de los Bonos del Estado a 10 años del 5,13%.
Parece que un fondo de pensión no es definitivamente el mejor sitio para invertir los ahorros. Lo más probable es que termines perdiendo dinero, directamente o vía inflación, y desde luego hay sitios mejores donde rentabilizarlo sin quebrarte demasiado la cabeza. Y esta escasa rentabilidad no es culpa de la crisis, ya que el periodo analizado es desde 2001.
Entre las causas de esta baja rentabilidad, además de una posiblemente desacertada política de inversiones, sin duda influye y mucho la comisión de gestión que aplican los fondos. En el caso de España la comisión media es del 2,70% (la segunda más elevada del mundo por detrás de Canadá). En Francia es del 1,88% y en Holanda del 0,82%. Las comisiones de los fondos en 2007 fueron de 1.000 millones de euros.
En realidad, la rentabilidad de los planes de pensiones se la quedan los bancos, y la rentabilidad para el ciudadano viene de las desgravaciones fiscales. O sea, que es el Estado vía impuestos negativos el que financia la rentabilidad de los planes de pensiones privados para que los bancos puedan seguir haciendo dinero. Eso sí, esta rentabilidad es a corto plazo, de un año para otro, por lo que no cubre la pérdida de poder adquisitivo para cuando el plan privado es necesario, en la jubilación.
No podemos, como sociedad, seguir manteniendo el negocio bancario a costa de nuestros recursos. Si no son rentables que quiebren, y si se usa dinero público que sea para establecer una banca pública ética, social y solidaria.